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La falta de enfermeras escolares en Madrid deja a niños desatendidos y familias obligadas a cubrir su atención sanitaria

Una enfermera escolar, en una imagen de archivo.

Lucía Samaniego

Madrid —
3 de enero de 2026 22:29 h

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En el colegio público CRA Sierra Oeste, Sergio Méndez denuncia que su hijo, con diabetes tipo 1, continúa sin enfermería escolar pese a que el recurso está oficialmente concedido. Desde finales de septiembre, cuando la enfermera solicitó la baja, es él quien permanece cada día en el centro, desde las 9.00 hasta las 14.00 horas, para atenderle. Pero Méndez no es el único padre en esta situación. La Asociación de Diabetes de Madrid, uno de los colectivos que requiere un seguimiento diario de esta enfermedad, ha recibido quejas similares en al menos 21 centros de la Comunidad. El Colegio Oficial de Enfermería de Madrid (CODEM) asegura que llevan años denunciando “la insuficiente implantación de la figura de la enfermera escolar en los centros educativos de la Comunidad de Madrid” y aporta un dato revelador: solo el 22% de los centros educativos madrileños contaba con una enfermera escolar el pasado septiembre.

Para que un centro pueda disponer de esta figura debe informar a la Administración de que tiene al menos un alumno escolarizado con una enfermedad crónica, como la diabetes. Para el CODEM, el número de centros que cuentan con este servicio es claramente insuficiente. El número de enfermeras escolares en Madrid presenta “una ratio muy alejada de las recomendaciones internacionales”, aseguran. Pero incluso en los colegios donde la plaza ya está asignada, varios testimonios consultados por elDiario.es –como el de Sergio Méndez– apuntan a las grandes trabas burocráticas y a las dificultades para cubrir bajas y sustituciones, dejando a los niños sin un servicio esencial.

Es lo que denuncian varios padres de niños diabéticos y la propia Asociación de Diabetes de Madrid. Según el CODEM, faltan enfermeras dispuestas a cubrir estas plazas profesionales: “No se trata de una falta de vocación o disponibilidad”, explican, sino que “muchos de los contratos que se ofrecen son precarios, de jornada parcial o con condiciones laborales poco atractivas, lo que dificulta su cobertura de forma estable”. Estas profesionales añaden que su contratación ni siquiera “forma parte de una estrategia estructural, sino que en muchos casos depende de convenios temporales o acuerdos puntuales con empresas externas”.

La Consejería admite la escasez

Desde la Consejería de Educación, Ciencia y Universidades admiten la “escasez de estos profesionales” y se defienden afirmando que “no solo afecta a la Comunidad de Madrid, sino a toda España tanto en hospitales como en residencias o centros educativos. Cuando se produce la baja de alguna enfermera escolar la Consejería de Educación tramita de la manera más rápida y eficaz posible su sustitución, y mientras, garantiza la atención de los niños que lo necesitan desplazando puntualmente a enfermeras que estén prestando servicio en otro centro escolar cercano si es necesario”.

Sin embargo, tras un mes denunciando en vano su situación ante las administraciones, Sergio Méndez llegó incluso a buscar personalmente candidatos en portales de empleo: “Ahí conseguí tres personas”. Eligió a un enfermero que cumplía todos los requisitos y lo comunicó a la DAT –la Dirección del Área Territorial de Madrid Oeste–, a Recursos Humanos y a la Consejería de Educación. Para cuando obtuvo alguna respuesta ya había pasado casi un mes y el candidato había encontrado otro puesto de trabajo. Para el padre, la situación es injustificable: “Estando el recurso concedido, es decir, el dinero está disponible, y habiendo un chico que quería venir, no se entiende la dejadez”.

Un caso similar se produce en el colegio público María Moliner de Villanueva de la Cañada, donde Alfredo Cañizo denuncia la falta de una enfermería escolar estable para su hijo de ocho años, también con diabetes tipo 1. Desde el 3 de septiembre, ante la ausencia de personal sanitario, los padres del niño se han visto obligados a asumir esa atención: “Nos íbamos turnando, en ocasiones no podíamos atenderle por motivos de trabajo”. Tras dos meses –y después de acudir en repetidas ocasiones a la Consejería de Educación, la DAT y la alcaldía–, en noviembre se asignó una enfermera al centro. No obstante, por otra oportunidad laboral, el próximo 9 de enero dejará su puesto y el colegio ha comunicado a la familia que, a partir de entonces y a falta de otra sustitución, su hijo “no podrá usar el comedor”.

“Se siente marcado”

Cañizo denuncia el impacto directo que esta situación tiene en su hijo, que “está pagando unas consecuencias muy graves”. “Se siente marcado. Mientras los otros niños están disfrutando del colegio de forma normal él tiene que tener a su padre allí todos los días”, explica.

Tanto Méndez como Cañizo se han dirigido también al Defensor del Pueblo para denunciar esta situación. Según ha comprobado este diario, la institución se ha dirigido a la Consejería de Educación, Ciencia y Universidades de la Comunidad de Madrid “al efecto de solicitarle información sobre los hechos”.

Ruth Navia, madre de una alumna de siete años con diabetes del colegio público Nuestra Señora de Navahonda, también ha tenido que hacerse cargo de la falta de un servicio estable de enfermería escolar: “Yo me he tirado un mes prácticamente, a veces en el colegio, y otras veces yendo de mi casa al colegio. He hecho unos 6 o 7 viajes todos los días”.

Madrid privatiza el servicio de enfermería escolar

Ante la falta de una plaza pública de enfermería, la solución aportada por la Comunidad de Madrid ha sido la externalización del servicio a empresas privadas. El propio colegio confirma esta situación y advierte de sus consecuencias: “Desde inicios del mes de noviembre hemos sido atendidos por dos empresas distintas, lo cual ha supuesto que 6 profesionales diferentes han ido cubriendo el servicio”. Esta situación, aseguran, “dificulta enormemente la atención al alumnado y afecta especialmente a la continuidad”.

El centro asegura que además de esta alumna diabética escolariza a otros menores que padecen “epilepsias, intolerancias alimentarias, [...] crisis de ansiedad, accidentes, golpes, subidas de fiebre” o problemas relacionados con la salud mental que no son atendidos en las escuelas “por falta de recursos”.

Una de las empresas que presta este servicio es School Nurses, dedicada a ofrecer enfermería escolar a colegios privados, concertados y, en ocasiones, públicos, como en estos casos en los que la administración no cubre una baja. Según la compañía, en lo que va de curso han atendido a 17 colegios públicos en la Comunidad de Madrid, “servicios que van desde un día a varias semanas, por lo que de seguir la tendencia es posible que en este curso se termine dando apoyo a aproximadamente 30 o 35 colegios”.

Desde School Nurses admiten no estar satisfechos con el funcionamiento del servicio en los centros públicos: “Hay un problema de planificación en los colegios públicos”. Añaden que “hay mucha rotación de personal” y que “a veces, esos colegios no tienen los espacios y materiales adecuados”, por lo que “algunos enfermeros se tienen que traer sus cosas de casa”. El CODEM confirma estas deficiencias: “En muchos centros educativos no se cuenta con espacios adecuados, materiales suficientes ni protocolos estandarizados para que la enfermera escolar pueda desarrollar sus funciones con garantías. Esto supone una limitación grave para ofrecer una atención sanitaria integral, preventiva y de calidad”.

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