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La empresa que promueve la planta de biogás en Llíria defiende la transparencia del proyecto y ofrece diálogo a los vecinos

Presentación de la planta de biometano en Llíria.

Toni Cuquerella

València —
6 de noviembre de 2025 11:50 h

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La empresa promotora del proyecto de planta de biometano de Llíria, ha lanzado un nuevo mensaje de tranquilidad y diálogo a la población del Camp de Túria tras las inquietudes expresadas por algunos vecinos y ayuntamientos de la zona. La compañía The Green Vector (TGV), afirma que la instalación cumple con todos los requisitos legales, ambientales y urbanísticos, y reitera su compromiso con la transparencia, la sostenibilidad y el desarrollo local responsable.

Según TGV, el proyecto —impulsado junto a Enagás Renovable y Genia Bioenergy— dispone de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) favorable, la Autorización Ambiental Integrada (AAI) concedida el 12 de diciembre de 2024, y la Declaración de Interés Comunitario (DIC), tras un proceso de evaluación en el que participaron organismos como la Confederación Hidrográfica del Júcar o la Agencia de Seguridad y Emergencias. “La planta cumple plenamente con las exigencias ambientales y de seguridad”, señala la empresa en un comunicado

Una infraestructura “moderna y controlada”

TGV asegura que la planta no será una “macroinstalación”, sino una planta de capacidad media que tratará unas 160.000 toneladas de residuos orgánicos al año —muy por debajo de la media europea, subrayan— para generar alrededor de 90 GWh de energía renovable y evitar la emisión de más de 30.000 toneladas de CO₂ equivalente.

Anuncian que la instalación contará con sistemas avanzados de sellado, filtrado y desodorización, y las operaciones de carga y descarga se realizarán en naves cerradas. El tráfico de camiones estará monitorizado y limitado a rutas directas desde la CV-35, sin atravesar zonas urbanas.

Preocupación vecinal en Casinos

A pocos kilómetros del emplazamiento previsto, en el municipio de Casinos, varios colectivos vecinales han expresado su rechazo al proyecto. Denuncian posibles molestias por olores, incremento de tráfico pesado y riesgo para los acuíferos, además de una falta de información transparente.

La Asociación Ciudadana Camp de Túria y Serranía mantiene que la planta procesará más residuos de los previstos inicialmente y teme que deba importar materiales desde otras zonas, lo que implicaría un aumento de camiones por la CV-35. También reclaman el acceso público al estudio de impacto ambiental y una evaluación independiente.

El próximo sábado 8 de noviembre han convocado una manifestación ante la sede de la Mancomunitat del Camp de Túria en Llíria, con el apoyo del Ayuntamiento de Casinos. “No estamos en contra de las energías renovables, sino de que se impongan sin transparencia ni planificación científica”, señalan desde la plataforma.

El Ayuntamiento de Llíria defiende la ubicación

El Ayuntamiento de Llíria, por su parte, defiende que la planta se construirá en un suelo industrial no urbanizable aprobado en su Plan General de 2006, a más de 12 kilómetros del casco urbano de Llíria y a unos 3 kilómetros de Casinos y Domeño.

El consistorio insiste en que el proyecto “garantiza distancia de seguridad, aislamiento y mínima afección acústica o visual” y subraya que tanto los municipios como las administraciones implicadas han estado informadas desde el inicio.

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