Nos conocimos en el Tempo II y luego, por la noche, al Penta: 10 canciones sobre bares y una oda a los garitos de Madrid
Una de las caras de la noche madrileña transcurre entre sus garitos. Enamorarse al otro lado de la barra, extrañar a un amigo que controló cada baldosa del baño del Siroco, conocer a alguien en el Tempo II y ver que os une el odio a las mismas cosas, como el olor del metro en la línea 5. Son momentos ficticios o reales, según lo fuera la historia detrás de las canciones que los han narrado. Pereza entonó en Por mi tripa (del 2007) el deseo de ayudar a un ser querido en un momento oscuro, del que recuerda charlas infinitas en la Sala Siroco, Malasaña. Dentro del mismo barrio –uno de los más gentrificados de Madrid– se halla otro local mítico que, hace muy poco, se escuchó también en un canción.
En el número 66 de la calle de San Bernardo está el Tempo II, al que Carolina Durante dedicó otro tema en su último disco, Elige tu propia aventura. Las bandas cantan a los pubs más conocidos de la ciudad o, a veces, a otros menos transitados que se popularizan con cada hit. Por el Día de la Música, estas son 10 canciones que nombran a algunos de los bares más conocidos de Madrid:
Tempo II (Carolina Durante): nuevos músicos en bares de siempre
Con casi tres millones de reproducciones en Spotify y entre las 10 canciones más populares de Carolina Durante en la plataforma, Tempo II es uno de los temas que componen Elige tu propia aventura, el último disco de esta banda indie-rock madrileña. El título hace referencia al mítico bar de Malasaña, en el corazón de Madrid, que lleva abierto desde finales de los ochenta pero hoy sigue albergando las historias de muchos jóvenes que lo visitan.
Parece un pub irlandés, pero su interior alberga una mezcla castiza y kistch donde destaca la estatua de estilo clásico, que corona la estancia junto a las escaleras. Con más de tres décadas de historia, en 2022 apareció en venta en un anuncio de Idealista y se temió por su continuidad. Años después no solo sigue en pie, sino que se resignificó con el homenaje de Carolina Durante. La canción recrea un primer encuentro entre dos personas dentro del bar, que da origen a un fuerte vínculo entre sus protagonistas. Con su lanzamiento hasta vendieron camisetas exclusivas del grupo detrás de la barra. “Formábamos buen equipo / Éramos los mejores / Recuerda volver a tiempo / Vuelve mientras sea joven (vuelve mañana)”.
El Penta (Nacha Pop): La chica de ayer en un bar de La Movida
El Pentagrama, más conocido como El Penta. Sin alejarnos de Malasaña y su actual ajetreo, en los años de La Movida –el movimiento contracultural que caracterizó el primer Madrid post-Franco– fue uno de los primeros bares de copas no solo en la zona, sino en toda España. Baile, alcohol y DJ en pleno centro desde que, en 1976, tres trabajadoras del Sindicato Vertical, el único que existió durante la dictadura, decidieron abrir un negocio que iba a ser cafetería y terminó convirtiéndose en una mezcla entre pub inglés, discoteca y cervecería. Y solo cuatro años después apareció en uno de los clásicos patrios: La chica de ayer, obra magna de Nacha Pop.
El tema sugiere un amor del pasado que el protagonista no logra olvidar y cuyos recuerdos, algunos ambientados en El Penta, le asolan constantemente durante su ausencia. Una canción sobre la nostalgia que prácticamente se catapultó a himno generacional con la voz de uno de los grupos que, como el bar que mencionan, supusieron un referente musical de La Movida Madrileña. “La luz de la mañana entra en la habitación / Tus cabellos dorados parecen el sol / Luego por la noche al Penta a escuchar / Canciones que consiguen que te pueda amar".
Sala Siroco (Pereza): el lugar de la sangre que corre Por mi tripa
Pereza, el dúo que marcó la escena musical española en la primera década de los dosmil, se estrenó por primera vez en la Sala Siroco. Un garito, otro en Malasaña, que sirve cócteles y da conciertos que alternan a viejas glorias con el underground madrileño o, a veces, algún rostro nuevo. Dos de ellos fueros los de Leiva y Rubén Pozo, que terminaron saltando a la fama y tocando en locales de todo el país. Pero ocurrió lo mismo con Los Rodríguez o M-Clan, que empezaron una década antes aunque también hicieron sus primeros pinitos en el Siroco. Pereza, incluso, mencionó la sala en una canción.
Cinco años antes de separarse publicaron Por mi tripa, uno de los temas de su cuarto disco, Aproximaciones. La letra trata tramas profundos, como los vínculos con nuestros seres queridos y la travesía emocional que supone verlos ignorar las verdades dolorosas o atravesar un momento complicado de su vida. En una de las estrofas, la voz que canta recuerda las noches en el famoso pub de Malasaña, que ya ha quedado para el recuerdo. “Cambiar el mundo / Hablar de más / Enredar un poco / Controlar cada baldosa / Del baño del Siroco”.
Club 33 (Mecano): a las cinco cierra la barra en Cruz de Navajas
Mario no salía hasta las seis del 33, donde la barra cierra a las cinco pero a veces le toca hacer la caja. “Casi siempre se le hace de día”, sigue la voz de Ana Torroja –la que aún pertenecía a Mecano– en Cruz de Navajas, donde se homenajeó a este club madrileño situado en Lavapiés. La canción relata la tristeza de alguien que espera con ansia a que su pareja vuelva del trabajo, pero esta llega con caras largas, cansado y sin ganas de conversar.
El céntrico Club 33, precisamente ubicado en el mismo número de la calle Cabezas, es un local de baile y música en vivo que lleva más de una década funcionando. Frecuentado en el mundo del underground, ofrece conciertos en directo. Pese a lo que dice la canción de Mecano, actualmente cierra media hora más tarde que cuando salía Mario, el personaje al que esperan en casa en Cruz de Navajas. “Pero hoy, como ha habido redada en el 33 / Mario vuelve a las cinco menos diez / Por su calle vacía, a lo lejos, solo se ve / A unos novios comiéndose a besos”.
La Vía Láctea (Amaral): Es solo una canción y rock and roll en el bar
Donde antes había una vieja carbonería ahora se encuentra La Vía Láctea, otro icono de La Movida que ha amenizado por más de cuatro décadas las noches malasañeras. Por sus instalaciones han pasado distintas generaciones que, en todos los casos, se han quedado a disfrutar la música en vivo o pinchada desde la cabina, donde a lo largo del tiempo ha sonado un repertorio de lo más variopinto: Siniestro Total, los Wallace, Joe Strummer, las Hinds, los Parrots... La fundó un pequeño empresario hostelero de provincias, que imaginó un bar vanguardista en lo que en los setenta era una tienda de corte de chapa. Por aquel entonces lo que abundaba en Malasaña no eran los locales de copas, sino los comercios industriales o las pequeñas fábricas.
Es solo una canción nace en 2008 como parte del álbum Gato negro, Dragón rojo. Habla de querer liberarse a uno mismo en mitad de un mundo caótico y lleno de ataduras. Describe un momento de euforia en el que se hace referencia a una tormenta de ideas en la cabeza, a la que ni los “pararrayos” pueden hacer frente. “De tanto reír no puedo ni hablar / De tantas cosas que te quiero contar / Que hace un millar nos vemos en la Via Láctea”.
Red Bar (Las Escarlatinas): te vi en el Red Bar entre juegos de mesa
Almudena, Belén, Lúa y María ponen voz a Las Escarlatinas, una banda fundada en 2005 que debutó con un llamativo álbum: A todo color. En la imagen de portada aparecen cuatro chicas dibujadas con trajes muy vistosos y, sobre todo, coloridos. Junto a cada una se revela el nombre de cada componente de la banda, a las que hacen referencia. Uno de los temas lleva directamente por título el nombre del Red Bar, lugar casi de culto para los entusiastas de los juegos de mesa. Otro tótem de Malasaña que, junto al Café Manuela y el Estar Café, forma parte de la triada de bares con Pictionaries, Trivials, Scrables, Scattergories, Risks o Tabúes que se concentra en la calle San Vicente Ferrer.
Es importante no confundir este pequeño bar situado en el corazón de Malasaña con otro del mismo nombre pero agrupado, el redbar, que el Ayuntamiento ordenó clausurar casi un mes por dar servicio ininterrumpido de restauración, abriendo las 24 horas sin excluir madrugadas. Mucho antes de todo esto, Las Escarlatinas cantaron nuevamente al enamoramiento con una historia ambientada en el Red Bar sin problemas legales, donde se produce el encuentro entre sus protagonistas: “Me hablaron tanto de ti / Que me marche a buscar / Y te vi en el RedBar / Junto a una cerveza / Leías libros en francés / Y yo que era prudente / Te di una postal / Que decía 'bonsai”.
La Riviera (Niña Polaca): encontrarse en la gran sala de conciertos
Bunbury, James Brown, Bob Dylan, Radiohead, Lou Reed, The Killers, Björk, Patti Smith... si hay una sala en Madrid por la que han pasado buena parte de los grandes, esa es La Riviera. Como mucho caben unas 2.500 personas, pero por su escenario han pasado un desfile de nombres muy esperados en la capital. Existe desde finales de los cincuenta y se creó en un punto próximo al río Manzanares. La historia que ocurre en la canción de Niña Polaca narra un encuentro entre dos personas que, después de beber un poco en local, se han contado una vida entera y viven un extraño idilio.
El acontecimiento provoca sensaciones intensas que tratan de frenarse, después de una noche en La Riviera que terminó desatando una hecatombe (emocional). La letra reconoce cierta atracción por lo impredecible o, incluso, por el caos. “Que kewl, que ha sido verte en la Riviera [...] / Porque me encanta que seas tan tirada / Que hay princesas a patadas / Y muy pocas taradas / Sueltas por Madrid”.
Café Berlín (Muerdo): Llegué hasta ti y un clásico que se mantiene
Otro de los clásicos de la música en directo para la ciudad, y al que han acudido infinidad de grandes artistas, es sin duda el Café Berlín. Hace una década, en 2016, peligró su supervivencia al cerrar su primer local en la calle Jacometrezo, que une Callao con la Plaza de Santo Domingo desde una localización privilegiada: es lugar de tránsito habitual para paseantes o turistas. Dos meses después, los mismos dueños volvieron a abrir con más aforo y manteniendo la mezcla de sonidos que aunaba blues, pop, rock, folk, flamenco o una fuerte apuesta por el jazz.
Por sus escenarios han pasado desde la cantaora Estrella Morente al guitarrista Pepe Habichuela, la compositora mexicana Natala Lafourcade o el cantautor uruguayo Jorge Drexler. Muerdo le dedica una estrofa en Llegué hasta ti, uno de sus temas más sonados: supera las once millones de reproducciones en Spotify. El cantante murciano reflexiona sobre vivir a merced del azar y toparse de repente con alguien sorprendente que te da un aire nuevo. “Llegué hasta ti / Tomabas una caña en el Berlín / Después salimos juntos a fumar / Y ahora ya no sé volar... Si no es así”.
El Lieja (Non Servium): ...y la gran pregunta, ¿Qué pasó en el Lieja?
El Lieja es casi una excepción en esta lista. Lejos del centro y su bullicio, en la calle Cerro de Garabitas del distrito de Vallecas, se situó este último bar. Bastante conocido en la zona y frecuentado por distintos movimientos antifascistas, tomó un nuevo impulso cuando en 2002 protagonizó una canción de Non Servium, una banda mostoleña de punk-rock que viralizó –si es que el término existía hace más de dos décadas– la pregunta del millón.
¿Qué pasó en el Lieja? cuestiona por qué se armó un silencio en torno a un día triste en el bar de Vallecas, del que ya “nadie quiere hablar”. El boca a boca lo sitúa en una pelea real con grupos ultraderechistas que tuvo lugar en el local, pero la canción deja un halo de misterio: “Hasta que punto llega el cinismo, que os corrompe y os deja ver / Donde coño está el orgullo, que sabréis lo que es vencer / Que pasó ese día triste del que no queréis hablar / Que pasó ese día triste que no queréis recordar”.
La Mandrágora (Joaquín Sabina, Javier Krahe y Alberto Pérez)
Aunque no se trate expresamente de una canción, hubo un trío de cantautores que dedicó un álbum entero a un pub de La Latina: La Mandrágora. Joaquín Sabina, Javier Krahe y Alberto Pérez le pusieron ese mismo nombre, el del local en el que se juntaban para ensayar durante sus inicios en la Cava Baja. Es en este disco de principios de los ochenta donde Sabina canta Pongamos que hablo de Madrid: “Donde el deseo viaja en ascensores / Un agujero queda para mí / Que me dejo la vida en sus rincones / Pongamos que hablo de Madrid”.
La Movida Madrileña hizo al bar de la Mandrágora un lugar de culto. En este local, también Sabina grabó su primer disco o lanzó su famoso tema Calle Melancolía. Ahora, varias décadas después, la famosa casa Mandrágora ha reabierto con una estética renovada y bajo el nombre de Lamiak. Sus dueños han convertido el que fue el punto de encuentro de grandes artistas madrileños en una tasca vasca.
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