Lo que pasó en Madrid mientras estabas de vacaciones: cambio de placas, obras polémicas, juergas más ruidosas… y se quemó la Dehesa

Incendio en la Dehesa, Daoíz y Velarde de botellón y agujeros en el pavimento de Arenal

Vuelve la normalidad en septiembre, pero antes de que la actualidad pase por encima de los recuerdos estivales, repasamos los temas que pudieron pasar desapercibidos a los lectores que estaban disfrutando de un merecido descanso. Este es el resumen de lo que sucedió en la capital y debes conocer para tener un retorno informado.

Como todos los veranos, las obras han tomado la capital aprovechando la menor presencia de madrileños. Ha habido muchas en Metro y Cercanías y también en el asfalto de las calles. La más polémica de todas ha sido probablemente la que ha cambiado el pavimento en Arenal y Montera, sustituyendo las losetas de granito por una mezcla de aglomerados que les dio un aspecto más de carretera y menos de paseo. El Ayuntamiento lo defendió porque aseguraba que iba a ser más duradero que el firme anterior, pero en apenas un mes ha empezado a deteriorarse.

En pleno verano se reabrió la estación de Metro de Gran Vía después de casi tres años de obras y 825 días más tarde de lo previsto. Lo hizo con muchas sorpresas en su interior (entre decoración y hallazgos patrimoniales) y con un templete coronándolo que ha sido uno de los fondos favoritos para las fotos de este verano en Madrid. Aunque para la movilidad lo más destacable es la posibilidad de enlazar con el Cercanías de la Puerta del Sol desde la calle Fuencarral.

El otro punto para sacar fotos nuevas en el estío madrileño ha sido la Puerta del Sol. Allí se colocaba casi todas las tardes Antonio López, que intentaba terminar su cuadro sobre el corazón de Madrid entre decenas de curiosos. Mientras los pocos que estaban por la capital se pasaban por allí, el Ayuntamiento de Madrid aprovechaba para cambiar varias placas de calles y volver la ciudad hacia un pasado un tanto siniestro. Se retiró el nombre de Justa Freire, una maestra del Colegio Cervantes, muy recordada por su labor pedagógica, que fue censurada después por el franquismo. Y en su lugar se colocó una placa en homenaje a Millán Astray, el fundador de la legión y jefe de propaganda del régimen.

El periodo estival es tiempo también para que las administraciones publiquen cosas a las que no se quieren dar demasiada publicidad. Documentos como el texto previo a la privatización durante 30 años del párking de la Plaza del Carmen, que podría servir para recaudar 18 millones de euros para Madrid. Almeida ha decidido entregar estos beneficios a una empresa privada en lugar de explotarlo mediante la EMT, como se ha hecho en lugares cercanos con gran éxito. También se puso en periodo de información pública el proyecto para privatizar a 25 años seis polideportivos con gimnasio y piscina.

Las adjudicaciones de concursos polémicos también son para el verano y en este el Ayuntamiento de Madrid ha concedido en el que más dinero gastará de toda la legislatura, el de la limpieza de las calles. Lo ha repartido entre cinco grandes empresas, algunas de las cuales repiten pese a las numerosas quejas acumuladas durante el anterior contrato, como es el caso de Ferrovial en Centro, Chamberí y Tetuán.

Por acabar con lo político, este mes de agosto se ha consumado la separación ideológica entre los cuatro ediles excarmenistas que han formado Recupera Madrid y su grupo de procedencia, Más Madrid. Sucedió cuando los primeros anunciaron su apoyo a la nueva ordenanza de Movilidad que prepara Almeida para sustituir la que instauró Madrid Central, mientras los segundos anunciaban su oposición al calcular que podrán acceder 50.000 coches más a esta zona de bajas emisiones. El sainete está servido, ya que el alcalde concedió grupo propio a los ediles díscolos y la decisión fue parada en los tribunales por los de Rita Maestre. La votación de la nueva ordenanza está de momento en vilo ante esta situación.

Pasando a temas a pie de calle, los barrios del sur se han quejado de la limpieza de sus avenidas y en los del centro del ruido por las fiestas nocturnas, que han acompañado las calurosas noches con mucho más ruido que otros años. Lo aseguran los vecinos de Malasaña, cuyo barrio es tomado de lunes a domingo por decenas de personas que caminan de plaza en plaza en busca del mejor lugar para hacer botellón. "Nunca hemos dormido tan mal", aseguran. Y eso si no tienes la mala suerte de sufrir también en tu patio interior las juergas de un piso turístico, como sucede en este edificio de Lavapiés.

Lluvia y fuego sobre Madrid

Entre los sustos de estos meses está la tormenta que cayó el miércoles de madrugada, con muchas inundaciones, pero sobre todo el doble incendio de la Dehesa de la Villa. El primer fuego se inició en la madrugada del sábado al domingo y entonces se pensó que era provocado (luego se detuvo al presunto autor). Aquí puedes ver algunas de las imágenes de sus estragos. Más grave fue lo que sucedió el lunes, cuando la ausencia de un retén de bomberos, unido a las altas temperaturas y a los rescoldos del día anterior facilitó un segundo incendio que se extendió alrededor de colegios mayores y llegó al lado de varios edificios de viviendas

También otro fuego casi acaba con el trabajo de Usman Camara, un agricultor de Lavapiés que donó 15.000 kilos de comida durante la pandemia a las despensas solidarias y cuyo huerto de Rivas sufrió un incendio que arrasó el lugar. Sus vecinos impulsaron una campaña de micromecenazgo para ayudarle a superar su difícil situación.

Por último, dos temas que publicamos en Somos Madrid y que, aunque no ocuparon las portadas de los periódicos, sirven para ver las cosas de otra forma. Uno es sobre algunos efectos positivos de las polémicas cotorras argentinas en Madrid, descubiertos por el CSIC. Y otro sobre el derecho a las vistas, tomando como ejemplo las que han perdido algunos vecinos del Paseo de la Dirección por las enormes torres de oficinas que les han crecido justo delante.

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