Cuando Benidorm fue la plataforma al estrellato de la música española

Primera edición del Festival de la Canción La Voz de Madrid en 1959, que pasaría a ser el Festival de la Canción de Benidorm / Archivo RTVE

Laura Martínez


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En 1958, con España en plena dictadura y en los albores del desarrollismo, la entonces villa de Benidorm barajaba cómo impulsar su potencial turístico. Con las primeras familias alemanas de veraneantes y el aumento de la popularidad del país en Europa, que llevaba a triplicar la población del municipio cada agosto, las élites locales buscaban consolidar ese fenómeno que se traducía en ingresos económicos. Las crónicas atribuyen a una charla de bar la idea de poner en marcha un festival musical como el que Italia había organizado en San Remo.

En la tertulia del quiosco Tio Quico se encontraban el secretario general de Prensa y Radio del Movimiento, Juan Carlos Villacorta, y el entonces alcalde de Benidorm, Pedro Zaragoza, que valoraron impulsar un certamen de música nacional.

Un año después la ocurrencia se transformó en el “I Festival de la Canción La Voz de Madrid”, pese a realizarse en la Costa Blanca, adoptando el nombre de la principal emisora de radio nacional. La primera edición del que pasaría a llamarse Festival Español de la Canción o Festival de Benidorm se celebró los días 9, 10 y 11 de julio de 1959 en el Manila Park municipal, organizado por la Red de Emisoras del Movimiento (REM) y por el Ayuntamiento de Benidorm.

'Un telegrama' de Monna Bell

La primera edición otorgó la victoria a la cantante chilena Monna Bell, que interpretó Un telegrama, una versión que, gracias al protagonismo que la radio española dio al festival, se popularizó rápidamente.

Las cadenas de radio del Movimiento viralizaron las interpretaciones musicales y generaron un interés notable en el resto del país. El evento llamó tanto la atención de que entre el público, según la crónica del diario ABC, se encontraba el entonces príncipe Juan Carlos de Borbón y pronto otras ciudades españolas quisieron competir para acoger el certamen.

El festival tuvo su máximo apogeo en los años sesenta y setenta y, aunque nunca operó como preselección para Eurovisión, lanzó a la fama a numerosos artistas que compitieron en el certamen europeo. En 1962 la Costa Blanca descubrió la voz de Raphael, que con 19 años ganó el certamen con su versión de Llevan y cuatro años después quedó en séptima posición en el concurso europeo; en 1969 lo hizo Julio Iglesias, popularizando La vida sigue igual en el mismo escenario, un año antes de quedar cuarto en el certamen celebrado en Ámsterdam y encadenar festivales de música.

En 1961 se alzó con la Sirenita de Oro el chileno José Francis con la canción Enamorada, y compitieron Maribel Llaudes (Karina) y el Dúo Dinámico con Quisiera ser, que quedó en segunda posición. Los semifinalistas compondrían después el La, la, la con el que Massiel ganó en Londres Eurovisión en 1968.

El ganador del certamen recibía una Sirenita de Oro como trofeo y un premio en metálico de 100.000 pesetas. Los cantantes que quedaban en segundo y tercer lugar se llevaban la Sirenita de Plata y la de Bronce y una cuantía de 50.000 y 25.000 pesetas, respectivamente, hasta que el cambio a la moneda europea dejó el premio en 35.000 euros. Por los escenarios de Benidorm pasaron artistas internacionales como Raffaela Carrá, invitada para el fin de fiesta en 1976 junto a Rocío Jurado, un aterrizaje vivido como un acontecimiento en la prensa local, que dedicó varias portadas a la cantante y su séquito.

La cita se celebró durante más de cuatro décadas, con 39 ediciones, hasta su cese en 2006. Las administraciones valencianas han intentado en diversas ocasiones resucitar el festival por su atractivo turístico. En 1991, un recién elegido alcalde Eduardo Zaplana, intentaba relanzar el certamen con el objetivo de que “el nuevo Festival de la Canción se convierta en el primer festival del mundo de música ligera” y “devolverle el éxito y esplendor que antaño, en sus primeras ediciones, tuviera”.

En 2012, el socialista Agustín Navarro iniciaba las negociaciones para que una mercantil utilizara la marca “Festival de la Canción de Benidorm con el único fin de negociar y gestionar la celebración de una serie de espectáculos televisivos”, según recogió El País.

Desde el cese definitivo de la emisión, la Corporación de Radiotelevisión Española busca un formato para seleccionar a los representantes en el certamen musical europeo y Benidorm ha tratado de mantener la memoria del festival con actividades culturales y exposiciones. La celebración este fin de semana del Benidorm Fest, empapada de nostalgia y de guiños al antiguo certamen, más centrada en la difusión televisiva y en el impacto en redes sociales, determinará si es posible rescatarlo.

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