Adiós al millonario vestigio de la Copa del América: Catalá da el primer paso para desguazar el catamarán cedido por Alinghi
El desguace será con toda probabilidad el destino del enorme catamarán cedido por Alinghi a la ciudad tras la segunda edición de la Copa América que se disputó en València en el año 2009 y que el equipo suizo perdió contra BMW Oracle en un duelo inédito en el siglo y medio de historia de la competición.
Desde entonces, se han barajado diversos usos y ubicaciones para la embarcación: del acceso al muelle de cruceros, a elemento decorativo de una rotonda, o a pieza conmemorativa de la celebración de la competición náutica en una zona destacada de la Marina de València. Sin embargo, finalmente acabó abandonado en una explanada de la Marina Sur a la espera de un destino definitivo que nunca llegó, sumiéndolo en un creciente estado de degradación.
Según expertos consultados por elDiario.es, el Alinghi 5 (nombre del catamarán) está construido básicamente de fibra de carbono y en su momento se invirtieron 100.000 horas de trabajo y unos 10 millones de euros para construirlo.
Tras la liquidación del Consorcio Valencia 2007 y la entrada de un gestor privado a la Marina de Valencia que pretende hacer diferentes obras para rentabilizar el espacio, el Ayuntamiento que dirige la alcaldesa del PP, María José Catalá, quien en su día se interesó por recuperar el evento, ha iniciado los trámites para retirar la embarcación y su destino, con toda probabilidad, será el desguace.
Tanto el PSPV como Compromís hicieron público este lunes una resolución municipal del pasado mes de julio por la que se aprobó “la desafectación del bien catamarán 'Alinghi 5', propiedad del Ayuntamiento de València, alterando su calificación jurídica de bien de dominio público a bien patrimonial, así como su declaración como efecto no utilizable”.
Según el mismo documento, “con motivo de la liquidación del Consorcio València 2007 y el inicio del nuevo contrato de gestión de la Marina, se requirió al Ayuntamiento de València para la clarificación de su situación a fin de ejecutar obras en la Marina” y añade que obra en el expediente compromiso de Marina Port València S.L., empresa que gestiona el espacio portuario, por el que se ofrece, “sin coste alguno para la Corporación, al desguace, remoción y gestión con los residuos generados a tal efecto, previa autorización por escrito por parte de la autoridad competente”.
La resolución incluye extractos de un informe técnico de tasación pericial que acredita su estado de conservación y valor económico actual en el que se acredita que “el valor neto de reemplazo (VRN) del catamarán Alinghi 5 en 87.544,22 euros”, si bien advierte que, “en términos de mercado y funcionalidad, el bien presenta una obsolescencia tecnológica total, careciendo de valor competitivo como embarcación de regata y siendo su recuperación económicamente inviable”. De hecho, “la inversión mínima necesaria para su rehabilitación se cifra en más de 582.000 euros, cantidad muy superior al valor tasado del bien”.
Según el informe, “el estado de conservación del catamarán se califica como gravemente deteriorado y estructuralmente comprometido, tras más de una década de abandono, sin programa de mantenimiento, y con daños generalizados en cascos, aparejos, mástil, estructuras de unión y componentes esenciales para la navegación o exhibición pública. La embarcación auxiliar BoatOne, incluida en el conjunto, presenta una situación análoga”. Así, concluye que “el bien ha perdido de forma objetiva y definitiva su aptitud para cumplir el fin público que motivó su afectación al dominio público, ya que no puede ser empleado para su finalidad originaria (exposición vinculada a un evento deportivo), ni para usos alternativos de interés general. En ausencia de su valor histórico y simbólico, el catamarán carece de interés para cualquier operador náutico”.
En consecuencia, la resolución municipal considera que el catamarán “debe ser desafectado del dominio público y calificado jurídicamente como bien patrimonial, al haber cesado el destino público que justificó su afectación, así como declararlo como efecto no utilizable, dado su deficiente estado de conservación que lo convierte en inutilizable para la prestación de los servicios públicos municipales o para su normal aprovechamiento conforme a su naturaleza”.
Críticas de Compromís y PSPV
El concejal de Compromís, Pere Fuset, pone en evidencia que el destino final del catamarán Alinghi “es una buena metáfora de cómo la gestión del PP además de corrupción y deuda deja como herencia la chatarra” y añade que se trata “un aviso para navegantes de lo que el PP puede continuar generando los próximos años con la turistificación descontrolada y su postureo vacío si no se cambia tan pronto como sea posible el rumbo político de la ciudad”. Según denuncia, “el Alinghi desaparecerá en breve, pero el agujero en la economía que la política ruinosa que el PP ha generado para valencianos y valencianas todavía perdurará tristemente durante muchos años”.
El concejal del Grupo Municipal Socialista y responsable de Deportes de la ejecutiva del PSPV-PSOE de la ciudad de València, Borja Santamaría, lamenta la “nula” gestión de Catalá en materia deportiva y expone que “en lugar de volver a modelos fracasados y obsoletos, los socialistas exigimos que el Ayuntamiento trabaje junto a federaciones y clubes para atraer eventos reales, sostenibles y de calidad, que posicionen València como referente deportivo y no, otra vez, como símbolo del despilfarro”. A este respecto, recuerda que los valencianos y las valencianas “también están pagando el precio del circuito fantasma de Fórmula 1, que sigue siendo un solar”.
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