Las Fallas de València, entre la precaución y las ganas de dejar atrás la pandemia: “Mucha gente está como si esto ya casi hubiera pasado”

Una 'mascletà' multitudinaria disparada recientemente en la plaza del Ayuntamiento.

“Mucha gente está en una situación como si la pandemia ya casi hubiera pasado, pero es que al final las Fallas se viven en la calle donde ya no es obligatorio el uso de la mascarilla, salvo en momentos de aglomeraciones en los que no hay distancia, donde ya entra la responsabilidad de cada uno”, comenta Guillermo Serrano, presidente de la Interagrupación de Fallas, la entidad que representa a las diferentes agrupaciones de cada sector de la ciudad. “Pero eso sí, las comisiones falleras están cumpliendo de forma escrupulosa con todas las medidas sanitarias en cuando uso de mascarillas en interiores y apertura de carpas laterales para que haya ventilación”.

Las Fallas de València, declaradas Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, han vivido su primer fin de semana de intensa actividad dos años después de que la irrupción de la pandemia obligara al presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, a suspenderlas junto a otras festividades como la Magdalena de Castellón.

La fiesta grande de la capital valenciana fue la primera de España en suspenderse como consecuencia de la COVID-19, y ahora ha sido también la primera en celebrarse con una relativa normalidad, puesto que la edición del pasado mes de septiembre en la que ardieron precisamente los monumentos de marzo de 2020, estuvo muy encorsetada por las restricciones sanitarias. De hecho, no hubo mascletades, verbenas, ni castillos y la ofrenda se celebró con mascarilla y sin público. La actividad en las carpas y casals también fue testimonial. Sin embargo, el colectivo fallero cumplió hasta el punto de que la incidencia acumulada en la ciudad siguió la tendencia a la baja iniciada semanas antes.

Ahora, el contexto sanitario ha mejorado y las medidas son mínimas: uso obligatorio de la mascarilla en interiores, también en espacios abiertos cuando no puedan guardarse las distancias de seguridad, y prohibición de fumar en las terrazas. Además, las carpas deben estar abiertas para facilitar la ventilación. En este contexto y con el cansancio psicológico acumulado lógico tras dos años duros de pandemia con toques de queda y confinamientos, en el mundo fallero y en las administraciones existía cierta preocupación sobre la respuesta de la gente y sobre la llegada masiva de visitantes.

Ganas de recuperar la vida

Las comisiones falleras han celebrado todo tipo de actos este fin de semana, principalmente concursos de paellas, verbenas y preparativos para la 'plantà'. Bastaba con dar una vuelta por las zonas más concurridas de la ciudad, casos del centro histórico, Russafa o Gran Vía, para quedarse con la sensación generalizada de que la gente tiene ganas de recuperar la vida y las costumbres previas a la pandemia. De hecho, hay pocos signos que identifiquen la crisis sanitaria al tratarse, además, de un evento que se celebra sobre todo al aire libre. El uso de la mascarilla ha quedado al criterio y responsabilidad de los asistentes, lo que ha hecho que no resulte predominante por las calles y tampoco en las mascletades, a pesar de ser obligatorio en ese caso. Tampoco en las verbenas, donde la gente habitualmente está consumiendo, algo que sucede también en los locales de ocio.

David González y Sofía García son el presidente y la fallera mayor de la céntrica falla de la plaza del Doctor Collado. Ambos coinciden en señalar que “en los actos falleros se cumple escrupulosamente la normativa porque ahí se puede controlar más fácilmente, pero fuera de eso, es cierto que en la calle se nota una cierta relajación entre los visitantes”.

El delegado de sector Vicente Cervera explica igualmente, en cuanto al uso de la mascarilla, que “en las fallas se insiste por activa y por pasiva y se lanzan mensajes de cara al exterior para que se conciencien de que la pandemia no se ha superado y sigue ahí. La realidad es que eso la inmensa mayoría del colectivo fallero lo tiene interiorizado y la gente es prudente, pero en la calle a nivel general se ven pocas mascarillas”.

El concejal de Cultura Festiva y presidente de Junta Central Fallera (JCF), Carlos Galiana, comenta al respecto: “Da un cierto vértigo esa respuesta tan masiva que de alguna manera facilita algún incumplimiento de normas, pero cabe recordar que las Fallas, pese a ser una de las primeras celebraciones populares que retoman una cierta normalidad, no están al margen de infinidad de actos, celebraciones o comportamientos rutinarios que observamos en las ciudades desde hace ya muchas semanas, como los conciertos multitudinarios, los grandes estadios con unos aforos llenos u otras grandes concentraciones de personas”. Además, destaca que “las Fallas cuentan con la ventaja de ser una fiesta que eminentemente reúne a la gente en las calles o en carpas que se adaptan a la situación y a la ventilación requerida”.

Pese a que el mal tiempo que anuncia la Agencia Española de Meteorología ha afectado ligeramente a las cifras, el concejal de Turismo, Emiliano García, estima que habrá una ocupación hotelera superior al 70% durante esta semana de Fallas y del 84% los dos últimos días de las fiestas. “La previsión de ocupación los días 18 y 19 de marzo llegará a niveles previos a la pandemia”, vaticina.

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