EH Bildu sigue alejándose del pacto educativo en Euskadi y culpa al lehendakari Urkullu
Sin hacer efectivo todavía el portazo, la coalición EH Bildu se va alejando poco a poco de un posible acuerdo para la reforma educativa en Euskadi y, con ella, va quedan cada vez más alejada la idea de que el 90% del Parlamento Vasco secundase la nueva ley o que al menos se sumase parte de la oposición. De materializarse la aprobación de la que es una de las leyes estrella de la tercera legislatura de Iñigo Urkullu, todo apunta a que será 'solamente' con los votos de los partidos del Gobierno, PNV y PSE-EE, que tienen mayoría absoluta en la Cámara.
El portavoz de EH Bildu en la ponencia legislativa, Ikoitz Arrese, interpreta que, a pesar de “casi tres años” de buena relación entre los responsables de Educación y su partido, el propio lehendakari, Iñigo Urkullu, ha apostado por blindar el entendimiento dentro de la coalición de Gobierno. El punto de fricción son los modelos lingüísticos, A, B y D. Los socialistas han abogado por que se mantengan en la nueva ley y han logrado del PNV firmar una enmienda en ese sentido, a pesar de que no estaban contemplados como tal inicialmente. EH Bildu considera que mientras esa propuesta se mantenga ellos no podrán aprobar la ley, entre otras cosas porque perpetúa un esquema de “segregación”. Formalmente, hablan de que seguirán explorando el acuerdo “hasta el último minuto” pero, si el PNV se desdijera de los modelos A, B y D para aproximarse a EH Bildu, abriría una nueva grito en el seno de la coalición de Gobierno.
EH Bildu ha repetido una idea que ya lanzó la pasada semana, la de que los socialistas aplican en Euskadi la política de Vox en Baleares. Añaden que es intolerable que así sea y todavía más que el PNV asuma ese “marco”. Señalan abiertamente a Urkullu, de quien critican que dé esa capacidad de veto al PSE-EE.
La reforma educativa ha entrado en su fase decisiva. En un plazo de menos de un mes se pretende tener listo todo el articulado. De hecho, ya se han completado 34 de los 101 totales. Es cierto que no se ha llegado al debate nuclear sobre las lenguas -algo previsto para el 21 de noviembre- pero un tercio del texto final está listo. Cuantitativamente, EH Bildu admite que ha apoyado la mayoría de artículos y otras fuentes destacan que, en dirección contraria, PNV y PSE-EE han aceptado enmiendas abertzales, más de una docena.
¿Eso quiere decir que a puerta cerrada hay más sintonía que la que se exhibe fuera? Arrese matiza que el consenso se ha dado en asuntos “técnicos”. Más allá de lo cuantitativo, EH Bildu destaca que ya se le han rechazado algunas propuestas para regular mejor el Servicio Vasco de Educación, que es una figura creada para aglutinar bajo un mismo paraguas los colegios que reciben fondos públicos, esto es, los públicos y los concertados. “Las enmiendas sustanciales de EH Bildu que no son técnicas han sido rechazadas sistemáticamente”, ha indicado. La coalición advierte también de que el texto que poco a poco se va perfilando es una “chapuza” desde el punto de vista de la “seguridad jurídica”. Estiman que abrirá la puerta a recursos de familias en relación a las lenguas y que acabará siendo la Justicia la que termine marcando la política lingüística.
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