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El protagonista del fiasco de Epsilon se aferra a que nadie le dijo que no vendiera la escudería

La Fiscalía solicita ocho años de cárcel para Villadelprat y Mark Payne por un delito societario y otro de insolvencia punible

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El exresponsable de la compañía Epsilon, Joan Villadelprat.

El exresponsable de la compañía Epsilon, Joan Villadelprat.

Joan Villadelprat, quien en su día fue administrador único y máximo responsable de Epsilon, ha lanzado balones fuera sobre el fiasco del proyecto, que aspiraba a competir en la Fórmula 1 y que se 'tragó' casi 50 millonesde euros de dinero público. Según su versión, ni los bancos ni el Gobierno vasco se opusieron en 2011 a la venta de la rama deportiva de este fallido proyecto automovilístico, ya conocido como 'caso Epsilon'. Algo que es desmentido por los responsables del Gobierno vasco en ese momento, que rechazaron esa venta.

Villadelprat ha declarado en el juicio que ha comenzado en la Audiencia Provincial de Álava contra él y contra el británico Mark Payne, director financiero de Epsilon, por la venta de la rama de competición a Epic Racing, escudería creada por el segundo y conformada por trabajadores de Epsilon, cuando ya se había presentado el preconcurso de acreedores. La Fiscalía de Álava pide ocho años de cárcel para cada uno de los dos responsables de la quiebra del fallido proyecto por un delito societario y otro de insolvencia punible. El fiscal reclama además que ambos paguen conjuntamente cerca de 914.000 euros en concepto de multas y de responsabilidad civil.

Según el Ministerio Público, pese a ser conocedores de la situación de insolvencia en la que se encontraba Epsilon, Mark Payne creó otra escudería en marzo de 2011 llamada Epic Racing. Un mes después, en abril de 2011, Epsilon vendió a Epic Racing todos los activos vinculados a la rama de competición automovilística por 200.000 euros, cuando esta rama suponía "el 80 % del activo patrimonial de Epsilon y su valor era notablemente superior al precio estipulado", ya que según un informe pericial ascendía a 1.099.236 euros. De hecho, los 200.000 euros pactados "nunca se llegaron a abonar", lo que constituye, según el fiscal, una prueba más de "la voluntad delictiva de los imputados".

Esta venta se hizo un mes después de que presentaran un preconcurso de acreedores de Epsilon, por lo que ambos sabían que al desgajar la rama de competición vaciaban de "contenido empresarial" a Epsilon y quebraban así "las legítimas expectativas de cobro de sus acreedores". El objetivo de los acusados, según la Fiscalía era "sacar de manera fraudulenta" la rama de competición, que era "el pilar" y el "alma mater" de Epsilon, sociedad financiada en su mayor parte por fondos públicos del Ministerio de Ciencia e Innovación, el Gobierno vasco, las diputaciones de Álava y Gipuzkoa, el Ayuntamiento de Vitoria y el Parque Tecnológico de Álava.

"Había que cerrar o vender"

En este juicio se dirimen responsabilidades penales, y a que por la vía civil Villadelprat ya fue condenado en 2013 por un juzgado de Vitoria a pagar 900.000 euros a los afectados por las deudas de Epsilon, al considerar que fue el único responsable de la quiebra de esta empresa.

El interrogatorio del fiscal a Villadelprat ha tratado de demostrar que este realizó la venta por su cuenta, sin tener en cuenta el interés de los acreedores y cuando la empresa ya estaba inmersa en un preconcurso de acreedores. Así, el fiscal ha mantenido durante la vista que con la venta de la rama deportiva se desgajaba "el pilar" de Epsilon, empresa que recibió 48 millones de euros en ayudas públicas, lo que suponía vaciarla de contenido empresarial y quebrar las expectativas de cobro de sus acreedores.

Según Villadelprat, la crisis financiera y la caída de espónsores hizo inviable seguir con la rama deportiva de Epsilon y que en 2011 tuviese que enfrentarse a dos opciones: cerrar o vender. De esta forma, a los bancos y al Gobierno vasco, presidido entonces por el lehendakari, Patxi López (PSE). “Lo que tengo claro es que no me dijeron que no", ha afirmado Villadelplat. Sin embargo, responsables del Departamento de Industria de aquella época que mantuvieron contacto con Villadelprat desmienten esta versión: “Se rechazó la venta de la rama deportiva”.

Villadelprat ha recalcado que él no obtuvo ningún beneficio de la venta, afirmación rebatida por el fiscal, quien mantiene todo lo contrario, que el exresponsable de Epsilon se lucró con esa operación.

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