Xàtiva recupera el aljibe medieval de la ermita del Puig
Esta semana han finalizado los trabajos de recuperación del antiguo aljibe de la ermita del Puig. Esta actuación viene a complementar la novena fase de restauración del templo que concluyó en mayo pasado, bajo proyecto y dirección del arquitecto Vicent Torregrosa. Precisamente, un informe de este arquitecto alertaba que, a la finalización de la IX fase, se posaba en evidencia la necesidad de reparar el aljibe, puesto que la recogida de aguas evitaría filtraciones indeseadas que pudieran afectar a la estabilidad de los muros de cierre del patio de la ermita. La intervención, que se ha prolongado por espacio de 15 días, ha supuesto la inversión de 13.600 euros con recursos propios del Ayuntamiento y ha sido llevada a cabo por la empresa setabense Consval 2012, S.L.
El teniente de alcalde Ignacio Reig ha posado en valor la tarea de recuperación de la ermita del Puig. Para Reig, “aquello importando a destacar es que avanzamos en la recuperación de un elemento patrimonial clave para la historia de la ciudad, que había estado largamente reivindicada por la sociedad civil, no solo de Xàtiva, sino otros municipios vecinos que se estiman este monumento”. Reig ha recordado que “gracias a la ayuda de la Diputación, pudimos llevar a cabo la novena fase de la rehabilitación, con una inversión de 150.000 euros. Todavía nos restaría acometer una décima fase, con un coste estimado de 200.000 euros más”, según aprecio el edil en base a las actuaciones pendientes para la recuperación integral del edificio. Reig valora positivamente que “a estas alturas, podemos decir que hemos conseguido salvar el Puig, que el edificio ya no corre peligro de derrumbamiento y esto tiene que ser un motivo de satisfacción para todas y todos”.
El aljibe del Puig, ubicado en el patio de acceso del edificio, tiene una capacidad de almacenamiento considerable, aproximadamente de unos 35 m³ de agua. Tiene dos entradas de agua; una proveniente del patio donde se ubica y otra, de las cubiertas de la vivienda del ermitaño. Además, tiene una salida que conecta con el otro aljibe existente en el conjunto arquitectónico, a un nivel inferior. Su recuperación tiene una ventaja añadida al consecuente valor asociado a la salvaguardia de este monumento.
Volver a posar en funcionamiento el aljibe permitirá la obtención del agua necesaria para futuras obras de intervención en la ermita, produciéndose un importante ahorro de costes, puesto que cada vez que se intervenía en el edificio, era necesario instalar una potente bomba hidráulica para elevar el agua en el templo desde una balsa situada en la vertiente este del Puig, con un desnivel de 150 metros, además de un grupo generador y un camión desea de manipulación. Estas operaciones suponían un coste aproximado de unos 1.500 euros por día de funcionamiento, al que había que sumar la reposición de la cañería de conexión al pasar de una fase de la rehabilitación a otra. Estructuralmente, el aljibe se encontraba en buen estado antes de esta intervención, pero todo parecía indicar que presentaba escapes de agua, motivo por el cual se ha impermeabilizado con una lámina de caucho de etileno propileno.
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