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“Ximo Puig dice que hará una dirección coral, intergeneracional, sin cuotas ‘mercenarias’; confío en su palabra”

Carmen Martínez, vicepresidenta de las Corts Valencianes.

Adolf Beltran

Es una alcaldesa de referencia porque en su Ayuntamiento, el de Quart de Poblet, localidad de 25.000 habitantes en el área metropolitana de Valencia, revalida elección tras elección su mayoría absoluta. Carmen Martínez (1962), médico de profesión, tuvo un protagonismo orgánico importante con Jorge Alarte como secretario general del PSPV-PSOE, un período en el que fue secretaria general de la provincia de Valencia. Actualmente es vicepresidenta de las Corts Valencianes.

Tras apoyar a Pedro Sánchez y apostar por el “no” a la abstención del PSOE que permitió a Mariano Rajoy volver a gobernar, el suyo es ahora un apoyo clave para Ximo Puig en las primarias del próximo 16 de julio desde una comarca, la de L’Horta, que reúne dos características: es la más importante en número de militantes y de ella procede el rival del presidente de la Generalitat, el alcalde de Burjassot, Rafa García. El apoyo de Carmen Martínez a Puig es claro, pero no incondicional.

Usted estuvo en contra de la decisión de que el PSOE se abstuviera para permitir gobernar a Mariano Rajoy.

Totalmente.

¿Y desde entonces hasta ahora qué posiciones ha adoptado ante la caída de Pedro Sánchez, las primarias, el congreso del PSOE..?

Mucha gente no lo sabe, pero una de la primeras que apostó por Pedro Sánchez, antes de que Susana Díaz decidiera que iba a ser su candidato, fui yo junto a personas que tenía cerca, que eran amigas.

¿Habla usted de la primera elección de Sánchez, en 2014?

Sí. Su primer acto fue en Requena, con Bartolomé Nofuentes, que trabaja conmigo, y el primer acto de recogida de avales fue en Silla, todo eso movido por personas que trabajamos juntas. Yo me posicioné, pues, a favor de Sánchez muy pronto. Más recientemente, participé en el Comité Federal en el que voté “no” a la abstención ante el Gobierno de Rajoy y sufrí mucho la ruptura por lo que se ha calificado de golpe de estado a Pedro Sánchez. No estuve conforme ni con dar la abstención a Rajoy ni con la caída del secretario general. De allí arrancan muchos de los males que el partido sufre en estos momentos. En las primarias federales, defendí en un primer momento que las personas que habían estado en primera línea en aquel choque de trenes no eran las mejores para liderar la nueva etapa. Estaba un poco en las tesis de Patxi López porque soy una persona más de consenso, de construir, más positiva. Pero al final voté a Pedro Sánchez porque en mi agrupación hicimos un debate y todos coincidimos en que, dada la situación, era la opción más interesante para el País Valenciano.

Ha hecho referencia a las primarias de 2014, en las que ganó Pedro Sánchez a Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias. En aquel proceso, Ximo Puig matuvo una postura pública de neutralidad. ¿No podía haber hecho lo mismo en estas últimas primarias?

Si le preguntamos a él –cosa que yo he hecho- coincidirá conmigo en que hubiera sido una buena idea haberse mantenido al margen. Seguramente, la situación que tenemos ahora en la Comunidad Valenciana sería diferente. Creo que ese mensaje lo ha entendido. Desde luego, no fue acertada su posición, ni a nivel orgánico ni de proyecto socialista en el País Valenciano. Lo ha reconocido públicamente.

Como consecuencia, tras las primarias del PSOE, la guerra se ha trasladado al PSPV, con la presentación de Rafa García, alcalde de Burjassot, frente a Ximo Puig…

La verdad es que sorprende un poco que, a pesar de tener el gobierno de la Generalitat Valenciana, parezca que no hemos aprendido nada de nuestra historia. De vez en cuando repetimos nuestros errores y nos vemos como en el día de la marmota. Se han cometido equivocaciones con la federación valenciana cuando desde Madrid se ha querido imponer, o manipular, o decidir el futuro del PSPV. Ese es un grave error y sería irónico que Pedro Sánchez, elegido gracias a los votos de la militancia, lo cometiera. Por otra parte, cuando uno gana, no puede pensar que tiene un cheque en blanco, tampoco dedicarse a hacer componendas con ejecutivas grandísimas que no sirven para nada en aras de una falsa integración o un falso consenso, como se ha demostrado. Sorprende que no aprendamos.

Usted conoce a Rafa García porque es de su comarca, la de L’Horta…

No solo es de mi comarca. Rafa García era mi secretario de Organización cuando yo era secretaria general del PSPV de la provincia de Valencia. Es una gran persona y un amigo. Y estoy segura de que, aunque no va a compartir las razones que doy para apoyar a Ximo Puig, presidente de la Generalitat, las respetará y seguiremos siendo leales uno al otro. Además, es un gran alcalde y creo que ha de ser parte del futuro del PSPV. Si no lo hacemos así es no que no habremos entendido nada.

Alguna gente se pregunta por qué, una vez superado el congreso federal del PSOE, no ha habido capacidad de pactar en el PSPV. Es una sensación de fracaso.

Sinceramente, creo que todavía estamos a tiempo. Yo contribuiré en lo que pueda a lograr ese consenso, esa solución en la que tenemos que sentirnos todos representados, de la que todos hemos de formar parte. Si no es así, habremos vuelto a equivocarnos. Seguramente pondremos un parche pero no habremos adelantado nada. Solo será un paréntesis como tantos otros en el PSPV. Insisto, creo que estamos a tiempo. Y estoy convencida de que todos podemos formar parte de esa solución.

¿Podría ocurrir que, gracias a un pacto, no se produjeran las primarias?

No lo descartaría en ningún caso. Espero que seamos capaces de poner en común lo que nos estamos jugando: poner en riesgo el gobierno de progreso en la Comunidad Valenciana; desestabilizar un gobierno de varias fuerzas políticas, que no es fácil; las políticas de izquierdas; las medidas sanitarias y educativas, los avances de estos dos años escasos de gobierno de Ximo Puig, que se notan en la recuperación de derechos de las personas que peor lo están pasando… Estamos en un momento, además, en el que es muy complicado gobernar por los graves problemas que nos ha dejado el PP, debido a la gran corrupción, la mala imagen y la mala gestión, y también por la injusta financiación autonómica que sufrimos. Espero que todo eso pese más que otras cosas.

¿Apuesta, por tanto, por mantener la clásica fórmula de que el presidente sea también el secretario general del partido? ¿No le parece bien la bicefalia?

En este momento, por supuesto que lo hago. No estoy en contra de la bicefalia porque sí. Hay razones para las dos fórmulas. Ambas pueden ser buenas o malas, depende. Puedo ponerle un ejemplo. En Quart de Poblet siempre ha habido bicefalia, pero también es cierto que siempre hemos tenido mayoría absoluta y un gobierno municipal estable. Es una bicefalia desde el consenso, no desde la confrontación. Creo que la bicefalia es buena cuando hay costumbre. Pero en el PSPV no tenemos esa costumbre. Y tampoco se puede forzar una bicefalia desde la confrontación.

¿Está usted dispuesta a entrar en alguna fórmula de acuerdo para la nueva dirección del PSPV-PSOE?

Me gustaría a mí y creo que también a Ximo Puig. Creo que ha entendido el mensaje de la militancia y me ha dicho, por eso confío en que será así, que va a cambiar las actitudes y hará una dirección más coral, intergeneracional, con los más válidos y adecuados. Me ha dicho que no habrá componendas ni cuotas, entre comillas, “mercenarias”, que tanto daño nos han hecho. Yo confío en su palabra. Este proceso es una oportunidad para regenerar el PSPV y hacer una dirección de liderazgos que sumen, con él de secretario general.

Su sucesor en la secretaría general de la provincia de Valencia, José Luis Ábalos, ha pasado a ser secretario de Organización del PSOE. ¿Qué papel cree que jugará?

Ábalos es una persona inteligente, razonable, que siempre ha trabajado por el pacto en el PSPV. Es una buena noticia que un valenciano sea secretario de Organización porque sé que la agenda valenciana va a estar en todos los foros. Me refiero a la financiación, las infraestructuras, tantas otras cosas que tiene que ver con las diferentes sensibilidades culturales. Creo que será capaz de trabajar por el consenso.

El desencuentro personal entre Pedro Sánchez y Ximo Puig es muy grande. ¿Cree que podrán entenderse?

No tienen más remedio. Si algo tenemos claro los militantes es que deben entenderse. Si Pedro Sánchez quiere ser -y lo será, con nuestro compromiso- presidente del Gobierno, ha de tener complicidad con los territorios. Y estoy convencida también de que Ximo Puig es consciente de que debe haber una corresponsabilidad. Ha aprendido la lección y tiene ganas de concertar en positivo con el secretario general del PSOE.

El voto de la militancia ha cambiado la cara del PSOE. ¿Cómo hay que abordar ese nuevo papel?

Hay nuevas herramientas de participación, gracias a las redes sociales, y se produce una inmediatez en las opiniones que antes no existía. Que la militancia tenga más voz y más participación es positivo, sobre todo porque ha de ayudar a este partido a encontrar y poner en marcha medidas para atraer a una generación que no nos mira. Hemos de lograr que vean que somos un instrumento capaz de mejorar sus vidas. Gracias a la socialdemocracia, personas como yo, que soy hija de un trabajador, hemos podido estudiar y ser médicos o abogados… Hemos de ser capaces de coger el pulso a la gente de 20 a 40 años para que nos vean útiles y haya una complicidad con nosotros. Los militantes tienen que ayudarnos a encontrar ese nexo sin el cual no será posible gobernar en esta comunidad.

El gobierno del Pacto del Botánico está en boca de mucha gente. ¿Le ve largo recorrido o cree que es coyuntural?

Por supuesto, yo aspiro a que el PSPV tenga mejores resultados y que incluso pueda llegar a gobernar en solitario. Pero creo que se están haciendo bien las cosas en el Consell. Ximo Puig está sabiendo conseguir equilibrios que no son fáciles y los avances en bienestar social, en la reivindicación ante Madrid, en los cambios en sanidad y educación, demuestran que hay vocación de futuro. Estoy convencida de que se seguirá trabajando a favor de la mayoría de izquierdas en la Comunidad Valenciana.

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