Impuesto al azúcar e IVA cero para la fruta

Si existe un tema en política alimentaria que levante ampollas ese es el controvertido impuesto al azúcar. Evidentemente de esto no sólo tiene culpa el azúcar o los alimentos con un gran contenido del mismo, hay otros factores como la mala alimentación en general, azúcar a un lado y el sedentarismo que tiene la población, que también contribuyen a esta pandemia de obesidad y sobrepeso.

Ya de por sí la palabra impuesto es algo que, a priori pues no gusta, sin embargo, es un hecho que nuestra Sanidad Pública lleva años viéndose desbordada tanto en atención directa al paciente como en financiación y no podemos negar que hay un grueso de enfermedades crónicas que generan un gasto considerable y que están directamente relacionadas con una mala alimentación como son: diabetes tipo 2, hipertensión arterial, cardiopatías y problemas estomacales que requieren inhibidores del ácido (ej. omeprazol).

Desde una perspectiva liberalista quizá se piense: «cada uno es libre de comer lo que quiera y enfermarse llegado el caso», claro, pero sucede que, como bien dice la frase de que tu libertad acaba donde empieza la del otro, quizá también hay que tener en cuenta esta medida dado que la Sanidad Pública la pagamos todos ¿no se grava el tabaco por tener una relación directa con problemas de salud? ¿por qué no hacer lo mismo entonces con los productos con un elevado contenido en azúcares añadidos o en grasas perjudiciales?

Por supuesto, esta medida, por sí sola sería insuficiente y parecería ser sólo con puro afán recaudatorio, que mira, para este tema –invertir en Sanidad Pública- mal no nos vendría, pero voy más allá, como dietista-nutricionista estoy totalmente a favor de este impuesto unido también a la propuesta de rebajar el IVA o incluso excluir del mismo a alimentos como frutas, verduras, legumbres o frutos secos. No tiene sentido que paguemos 1,99€ por 6 donuts frente a 3€ por el mismo número de plátanos.

Pero ¿qué ha sucedido en países como Reino Unido que sí han aplicado este impuesto a las bebidas azucaradas? Pues según el diario británico Beverage Daily las ventas de los refrescos azucarados cayeron, aunque ello propició el aumento los refrescos light y zero. Como decía, esto no nos va a solucionar la papeleta, pero es un paso. Otros países como Dinamarca o Hungría gravaron directamente los alimentos insanos y, países escandinavos en general, Holanda y Australia tomaron medidas similares.

¿Y mientras tanto en España? Este verano, sin ir más lejos, el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya admitió un recurso presentado por diversas asociaciones a las que afectaba el impuesto aplicado a bebidas azucaradas (Coca Cola, PepsiCo…) vigente desde mayo de 2017 declarando su nulidad y que hasta la fecha recaudó 73 millones de euros en total.

Sí, el consumo de los ultraprocesados baja discretamente en los países que los gravan pero, por supuesto un impuesto por si solo puede ser necesario pero rara vez suficiente, ya que sólo supone algunos céntimos más. Si queremos una reducción de alimentos ultraprocesados, ricos o no en azúcares añadidos, además de gravar va a hacer falta mucha educación nutricional, va a hacer falta invertir en dietistas-nutricionistas en Sanidad Pública y contar con nosotras para los planes relacionados con la alimentación que se llevan a cabo desde Salud Pública e inevitablemente va a hacer falta gestionar y prestar especial atención a las personas y familias con pocos recursos económicos que son las que más afectadas se ven.

En resumen, nos va a hacer mucha falta invertir, que no gastar, en Sanidad, Educación y Servicios Sociales. Veremos cuántos partidos se acuerdan de esto tras las elecciones de noviembre, que cuando puedes pagar tu sanidad privada y no perteneces a un estrato social bajo parece que estos problemas son invisibles pasada la campaña electoral.

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