El Valle de Cofrentes se prepara para la reconversión energética: de la nuclear a las renovables

Vista general de la comarca Valle de Ayora donde esta situada la central nuclear de Cofrentes. EFE/Kai Försterling/Archivo

El año 2030 es la fecha definitiva de caducidad de la central nuclear de Cofrentes, lo que pondrá fin a 55 años (46 de actividad) de una instalación que ha marcado el nombre tanto de la localidad como el de los municipios de su alrededor. Pero la central también es sinónimo de empleo allí, en el Valle de Ayora-Cofrentes. Lo generó desde el inicio de su construcción en 1975, y actualmente son más de 1.000 empleos directos e indirectos en una población de unos 9.000 habitantes. Por ello la pregunta es: ¿Y después de cerrar Cofrentes, qué?

La generación de trabajo para la etapa post-nuclear tendrá una cierta continuidad, primero con el desmantelamiento de la central -se calcula que durante unos 16 años que tardará este proceso-, y también con el empleo vinculado a la energía. Y es que en la zona están proliferando ya los proyectos de energías renovables. Actualmente, además de la nuclear, está la central hidroeléctrica de Cortes de Pallás, ubicada junto a la presa, y otra pequeña central hidráulica en Cofrentes. Esto ha hecho que la comarca se haya erigido ya como el principal polo de generación de energía de la Comunitat Valenciana y uno de los más importantes de España.

Por otro lado hay otras infraestructuras, como son las llamadas “líneas de evacuación”, que transportan la energía desde el lugar en que se produce al resto del territorio, y esto tiene un alto coste. Estas líneas de evacuación han supuesto grandes inversiones -son las de mayor capacidad de España- y su vida útil van más allá de la central nuclear, lo que es un fundamento para mantener la inversión en esta zona para futuras generaciones eléctricas.

Proyectos de energías renovables

Hace ahora un año, en abril de 2020, se puso en marcha el Parque Eólico de Cofrentes, con una red de 13 aerogeneradores, y durante su construcción, se generaron unos 300 empleos directos y más 600 de indirectos, según explicaba la empresa Enerfín, explotadora del parque.

En lo que respecta a la energía solar en esta zona hay dos grandes proyectos previstos: el primero, de 800 hectáreas, se desarrollaría, en Ayora, Teresa de Cofrentes, Zarra y Jarafuel, con una inversión estimada de 186 millones de euros y la generación de unos 1.000 puestos de trabajo; el segundo, de 250 hectáreas, está proyectado en los términos municipales de Ayora y Zarra, y supone una inversión de 100 millones de euros, con la previsión de unos 600 empleos.

Ante estos proyectos y también la posibilidad de otros futuros, los ayuntamientos de la zona colaboran en la formación. Para esta reconversión económica se necesita una mano cualificada que hay que formar y los seis consistorios del Valle, junto a empresas instaladoras de energía solar fotovoltaica, han lanzado un curso de 300 horas de montaje y mantenimiento de instalaciones solares fotovoltaicas, limitado a 24 alumnos, 4 por cada municipio participante. Es una cantidad pequeña, pero significativa de la importancia del tema y de cómo se debe hacer frente con tiempo a este tránsito de la era nuclear a la de las renovables.

Además, instituciones como la Generalitat Valenciana colaboran en este tránsito energético con normas como el decreto ley de medidas para acelerar la implantación de instalaciones para el aprovechamiento de las energías renovables, una regulación que ha producido una aceleración del cambio y que en algunos municipios ha causado rechazo. Las renovables se ven como una oportunidad de atraer a gente, de crear esos posibles puestos de trabajo y frenar el fenómeno de la despoblación, del que el Vallde de Ayora-Cofrentes es un ejemplo valenciano claro, ahora sin el fantasma de la central nuclear, que en su momento produjo un cierto miedo a la recuperación de población

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Publicado el
17 de abril de 2021 - 01:10 h

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