Tubos Reunidos aumenta sus ventas un 125% y espera resultados positivos en 2023 tras rentabilizar los 112 millones de la Sepi

Interior de una de las plantas de Tubos Reunidos

Tubos Reunidos está capitalizando la inyección de 112 millones de euros que recibió de la Sepi hace ahora hace ahora un año y sus máximos responsables ven el futuro con “moderado optimismo”. Sin dar todavía cifras de resultados, esperan que el primer semestre de este 2022 suponga una importante reducción de las pérdidas, que el año pasado superaron los 64 millones. Ya en 2023 confían en “entrar en la dinámica de resultados netos positivos”. Mientras tanto, según ha adelantado el presidente de la empresa Francisco Irazusta, las cifras hasta el mes de mayo acompañan: unas ventas de más de 220 millones de euros, lo que supone un 125% más respecto al mismo periodo del año anterior, un EBITDA de más de 8 millones de euros, con una mejora de 20 millones respecto al mismo mes de 2021 y una cartera de pedidos superior a los 230 millones. En 2020 la cartera de pedidos apenas superó los 70 millones y en 2021 sumó 147 millones.

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“Estamos en un escenario moderadamente optimista sobre el que tenemos que seguir trabajando día a día”, ha recordado Irazusta en una reunión con los medios de forma previa a la junta de accionistas. El presidente de la empresa ha señalado, no obstante que ese optimismo está condicionado por las “incertidumbres que en estos momentos existen en todas las economías mundiales fruto de los incrementos de los costes de las materias primas, los problemas de la crisis de suministros y los costes energéticos sin precedentes, y los consiguientes impactos de la inflación que están generando”.

Pese a las incertidumbres, el rescate de la Sepi ha permitido a la empresa con sede en Amurrio arrancar su plan estratégico, que contempla inversiones de 60 millones de euros y pasa entre otras cuestiones por el cierre de la acería de Trápaga y de una planta en Navarra y la construcción de una nueva acería en Amurrio. Fruto de esta restructuración salen de la empresa 60 personas mediante prejubilaciones y otras medidas no traumáticas de las que el 82% ya han dejado la compañía y el resto lo harán en los próximos meses. La plantilla actual tras las salidas es de 1.300 personas.

Respecto a la polémica sobre si la acería a cerrar era la de Amurrio o la de Trápaga, han señalado que solo podía quedar una, y apostar por una suponía invertir 50 millones y por la otra 11. “Y así se explicó a la plantilla para que entendieran que se trataba de un problema de coste”. El traslado completo del personal a la acería de Amurrio se completará en septiembre y se espera que a final de año esté ya en producción.

Negociar un nuevo convenio hasta 2016

Irazusta ha destacado se ha acordado con los comités de Amurrio y Trápaga las condiciones laborales de la plantilla para los periodos de 2017-2021 y 2018-2021, respectivamente, “normalizando las relaciones laborales”, y que ahora se está negociando ya el nuevo convenio. No ha descartado que surjan problemas por el tema de la alta inflación, pero ha insistido en que la dirección hará lo posible porque se consiga un acuerdo que espera que reparta la subida del IPC en los años en que dure el plan estratégico, es decir hasta 2026, para minimizar el alto impacto de la subida de los precios. “El cambio en Tubos Reunidos no se va a hacer a base de las personas, sino con las personas”, ha señalado.

Por otra parte, ha señalado que la volatilidad del mercado y la incertidumbre sobre la evolución de los precios les está obligando a mantener una cartera de pedidos “a corto”, por las oscilaciones de los precios de las materias primas y no perder dinero. Incluso ha asegurado que están renunciado a pedidos porque “no podemos trabajar en pérdidas”, ha asegurado.

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