Alexandra Usó, presidenta de Escola Valenciana: “No exigimos que se nos hable en valenciano, pero sí queremos que se nos escuche”

Alexandra Usó, presidenta de Escola Valenciana.

El pasado 11 de junio, Escola Valenciana elegía como nueva presidenta -en sustitución de Natxo Badenes- a Alexandra Usó para el periodo 2022-2026. La candidatura encabezada por Usó, la única que se presentó, estaba compuesta por Pablo Montaner (Cocentaina, 1981) e Imma Garrigós (Pinoso, 1977) en la vicepresidencia, Paula Beneito (El Palomar, 1989) como secretaria, Maria Nebot (Castelló de la Plana, 1982) como tesorera y Montse Morales (Benetússer, 1991) como vocal y obtuvo el respaldo de más del 98% de los votos. Se trata de un relevo generacional con un equipo muy joven; un par de sus componentes son 'hijos' de aquellas primeras Trobades d'Escoles en Valencià, “lo han mamado desde niños”.

"No podemos estar por debajo del 40% o el 50% de la enseñanza en valenciano"

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“Somos un equipo formado por mujeres que seguro vamos a tener una mirada más feminista”, explica Usó. A pesar de que el colectivo dispone de un plan de igualdad desde hace dos años, se quiere avanzar todavía más desde una vertiente violeta: el Feslloc, que se celebra los días 7, 8 y 9 de julio en la localidad castellonense de Benlloch (la Plana Alta) contará este año por primera vez con un punto violeta o se están organizando talleres de Igualdad en los centros de Secundaria, “muy dinámicos y prácticos, que hacen reflexionar a los adolescentes”. Al respecto, Usó lamenta que el acceso temprano de los niños a las redes les permite acceder a pornografía “pura y dura” desde muy niños, “eso que ven es lo que creen que han de reproducir”.

Usó lidera un proyecto “continuista” que va a mantener la apuesta por los proyectos que actualmente desarrolla Escola Valenciana, como el Feslloc, el Sambori, la Festa pel valencià, la Foguera (dirigida a los mayores de 18 que no conectaron en su día con las Trobades y que el próximo mes de septiembre celebra su segunda edición en el Botánico y también, de forma descentralizada, en las comarcas del Camp de Túria y Horta Sud), Escola Lab... Ésta es una iniciativa, que este año celebra su tercera edición, y que pretende ayudar a conseguir financiación a tres proyectos cada año a través de un Verkami: “Nosotros simplemente coordinamos la búsqueda de recursos, que van íntegramente para los proyectos en cuestión”.

Plan estratégico

El próximo 2 de julio, en la Casa Fuster de Sueca, se presentarán los proyectos y se analizarán los resultados de todas las actividades desarrolladas en el último ejercicio por la entidad cívica. Además, se presentará los resultados del plan estratégico, una especie de auditoria social externa o estudio “muy completo” sobre “qué ha funcionado y qué no” y que debe servir para saber el grado de conocimiento de la entidad, “cómo nos ven desde el Maestrat a las tierras del Vinalopó”. “Cuando formas parte de un determinado colectivo, muchas veces tienes una visión sesgada de cómo te ven desde fuera”, sostiene Usó.

Lo que se pretende es “comunicar mejor” y generar actividades que animen a aquellos ciudadanos que todavía no les conocen a acercarse a ellos: “Soy docente y tengo compañeros que no saben qué es Escola Valenciana”. Para ello, se plantean incrementar las relaciones y las sinergias con otras entidades sociales en el ámbito municipal, “lo que nos permitirá ir creciendo, exportando experiencias de éxito en determinadas comarcas a otras zonas del territorio, abriéndonos a otros lugares para llegar hasta donde no llegamos”.

La 'salud' del valenciano

La presidenta de la entidad cívica valenciana reconoce estar “preocupada” por la 'salud' del valenciano, tanto social como políticamente. “Tenemos muchos más jóvenes que hace unos años formados, que conocen y hablan la lengua, pero su uso no está extendido”, explica Usó, y añade: “Parece que sigue habiendo algo de complejo a expresarse en valenciano. Por ejemplo, cuando hay varios jóvenes y todos ellos entienden la lengua pero hay uno que es castellanohablante, automáticamente se pasan todos al castellano”. “No exigimos que nos hablen en valenciano, pero sí que se nos escuche; no pretendemos imponer, sino que quienes vivimos en valenciano podamos expresarnos en nuestra lengua”, sostiene.

Además, Usó también destaca negativamente que tres de cada cuatro denuncias recogidas en la Oficina de Drets Lingüístics se producen en la Administración, “algo que no se comprende cuando los funcionarios deben haber pasado las pruebas que les capacitan para entenderse en nuestra lengua”. “Es triste, porque hay quien se resiste a querer comunicarse. Queda mucho camino por recorrer todavía”, concluye Usó.

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