El último beneficiado del cambio de la ampliación norte del Puerto: Baleària se queda con la nueva terminal de cruceros

Imagen virtual de la futura terminal de cruceros.

La polémica ampliación norte del Puerto de València ha dejado dos grandes beneficiados tras las modificaciones realizadas por el actual presidente de la Autoridad Portuaria (APV), el socialista Aurelio Martínez, con respecto al proyecto original del PP que obtuvo la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) favorable en 2007.

El cambio de ubicación de los futuros muelles, que con el nuevo proyecto se anclarán a los actuales diques de abrigo, implica el traslado de la terminal de cruceros de esa zona norte a los astilleros de la antigua Unión Naval, propiedad del presidente del lobby valenciano AVE (Asociación Valenciana de Empresarios), Vicente Boluda.

Este movimiento implicó en primer lugar el rescate de la concesión de la Unión Naval que ya no se utilizaba y cuyo contrato expiraba en 2027. A cambio, la APV aprobó una compensación al empresario mediante otra concesión de 35 años para construir dos torres de oficinas de 13 pisos.

El segundo benefiado por este cambio ha sido Baleària, única empresa que se ha presentado al concurso para construir la nueva terminal de pasajeros en los mencionados astilleros, mucho más cerca del casco urbano de la ciudad.

Baleària, con sede en Dénia, se ha convertido en una de las principales empresas de la Comunitat Valenciana y es un ejemplo de gestión, liderada por su presidente Adolfo Utor. Además, el exalcalde de Gandia y exasesor del presidente Ximo Puig, José Manuel Orengo, abandó el gabinete de Presidencia en octubre de 2018 para entrar en la naviera como director corporativo de Expansión.

Utor y Orengo se conocen desde la etapa del primero en el PSPV -el empresario llegó a ser candidato municipal al ayuntamiento de Dénia en las listas socialistas-.

Según ha informado este jueves la APV, finalizado este jueves a las 12.00 horas el plazo para presentar propuestas para construir y gestionar la nueva terminal de pasajeros, la oferta de Baleària ha sido la única que se ha presentado para optar a esta infraestructura que se ubicará entre el Muelle de Poniente y el Muelle del Espigón del Turia, en la zona anteriormente ocupada por el astillero de Unión Naval de Valencia, y que cuenta con aproximadamente 100.000 metros cuadrados.

La concesión para la empresa adjudicataria se otorgará por un plazo de 35 años, prorrogables hasta un máximo de 50 años.

Para llevar a cabo el proyecto, Baleària cuenta con el apoyo de Global Ports Holding Ltc, el mayor operador de terminales de cruceros del mundo.

En este sentido, el acuerdo a largo plazo entre Baleària y Global Ports Holding Plc (GPH), permitirá que GPH aporte su experiencia para gestionar de forma exclusiva la operativa de la nueva terminal de cruceros, y Baleària, la naviera número uno en el puerto de Valencia en volumen de pasajeros, vehículos y carga rodada proporcione el know how de sus más de veinte años operando tráficos regulares, los últimos trece en dicho puerto.

GPH es el mayor operador de terminales de cruceros a nivel mundial, con presencia en el Mediterráneo, Asia-Pacífico y en el Caribe. También gestiona puertos comerciales en Turquía y Montenegro. Como operador independiente, el grupo goza de una posición privilegiada en el sector crucerístico, con una marca líder en el mundo portuario. GPH opera 21 puertos en 13 países y sirve a 14 millones de pasajeros, con una cuota de mercado en el Mediterráneo del 24%.

Características de la terminal

El Consejo Administración de la APV consensuó los requisitos que debe cumplir esta infraestructura que están centrados en crear una terminal ecológica, accesible y respetuosa con el valor histórico de los edificios. Así, por ejemplo, el pliego establece que la terminal esté equipada con suministro eléctrico para que los cruceros se conecten a esta energía o la opción para instalar placas solares en las cubiertas del edificio.

Según consta en el pliego de bases del concurso, la nueva terminal está destinada a atender al tráfico de cruceros, las líneas regulares con Baleares y Argelia así como tráfico de carga rodada o “ro-ro” (plataformas o vehículos que acceden a los barcos con sus propios medios).

Para ello, la nueva terminal debe disponer al menos cuatro atraques; permitiendo al menos uno de ellos el atraque de un crucero de 360 metros de eslora y otro de al menos 250 metros de longitud. Todos los atraques tienen que estar equipados con acceso a la red de suministro eléctrico para los buques. La terminal debe ser capaz de acoger en una misma jornada dos buques de cruceros, uno en régimen de puerto base y otro en régimen de tránsito, y dos buques tipo ferry / ro-pax.

Dadas sus características, la nueva terminal garantiza la operativa independiente de los pasajeros de cruceros y los pasajeros de líneas regulares. Asimismo, el pliego contempla un edificio para la recepción de pasajeros provisto de hall de entrada, área para depósito de equipajes, control de seguridad equipado con rayos X y arcos detectores de metales, espacio para aduanas y para los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado.

Por lo que respecta a los servicios propios de la terminal, el pliego contempla que, como mínimo, proporcione espacio para sanidad, área de espera, pasarelas para el acceso desde el pasillo de embarque al buque y viceversa con cámaras de seguridad, wi-fi, oficina de turismo, zona de aseos públicos, sala de descanso para la tripulación y área de check-in para las líneas de crucero.

Opcionalmente, el concesionario podrá proporcionar otros servicios como oficina para la APV, área para grupos grandes, almacenes, zona VIP, área de restauración, zona comercial, vending, cajeros, zonas de alquiler de vehículos o sala de rezos. El diseño de la terminal deberá garantizar la accesibilidad para las personas de movilidad reducida.

Por lo que respecta al área exterior, la terminal tiene que contar con zona de aparcamiento de corta estancia con al menos 100 plazas, zona de estacionamiento para autobuses y transporte colectivo con al menos 10 plazas, parada de taxis.

Asimismo, debe disponer de una zona de espera para pasaje de línea regular internacional para la Operación Paso del Estrecho con 600 plazas de aparcamiento, zona recreativa infantil y zona de restauración y servicios.

La nueva terminal contará con dos accesos independientes: el de vehículos pesados que llegarán a través del Acceso Sur y el de vehículos ligeros que entrarán a la terminal por los accesos previstos por la parte ciudadana.

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Publicado el
2 de julio de 2020 - 17:53 h

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