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Vuelta al cole en Malasaña entre cristales rotos, latas, botellas y excrementos

Restos de botellón en el parque infantil situado frente al colegio Pi i Margall

La limpieza a las puertas de los centros escolares de Malasaña es una asignatura pendiente para el Ayuntamiento de Madrid, a quienes esta mañana se han quejado las familias del colegio Pi i Margall después de tener que sortear cristales rotos, botellas vacías y latas de cerveza en su camino a uno de los colegios públicos del barrio, situado en la plaza del Dos de Mayo.

Padres de alumnos del Isabel la Católica reclaman la limpieza urgente de los alrededores del colegio ante el inicio del curso

Familias del Isabel la Católica reclaman la limpieza urgente de los alrededores del colegio ante el inicio del curso

"Saltar cristales y excrementos es la mejor experiencia para lxs niñxs que entran por primera vez a la escuela pública, ¿verdad señor Almeida y señora Ayuso?" se han quejado desde la cuenta del Ampa de este centro ante la abundancia de suciedad existente. Los servicios de limpieza no han llegado a tiempo de retirar todos estos desperdicios antes de la entrada a las aulas y han tenido que actuar después de que los alumnos hubieran despejado la zona de acceso, una vez iniciadas las clases.

Otras familias denuncian también la existencia incluso de excrementos humanos en este entorno, donde desde hace semanas se ha creado una zona propicia para las micciones debido a la instalación de unas casetas de obras. Estas de los trabajos asociados a la reforma del centro cultural Clara del Rey, cuyas instalaciones acogerán una ampliación de la cercana escuela infantil de El Duende, que no entrará en funcionamiento hasta al menos el curso que viene.

Aunque los servicios municipales baldearon toda la plaza después de la entrada al cole, dejaron sin limpiar el parque infantil situado frente al colegio, que es utilizado a menudo por los profesores del centro escolar como espacio de esparcimiento para sus alumnos más pequeños, debido al exiguo tamaño de los patios al aire libre de los que dispone el Pi i Margall dentro de sus instalaciones.

Latas y botellas de alcohol vacías poblaban la arena de este parque por la mañana, después de que los operarios de la limpieza se hubieran marchado de la zona. Restos de los botellones que cada día, de lunes a domingo, pueblan el barrio de Malasaña desde el fin del estado de alarma y a los que el Ayuntamiento todavía no ha sido capaz de poner freno.

Suciedad en el Isabel la Católica

Las quejas por la suciedad alrededor del Pi i Margall son las segundas que llegan al Ayuntamiento de Madrid en menos de una semana desde el barrio. Las protagonistas de las anteriores fueron las familias del cercano Isabel la Católica, donde se acumulaban desperdicios de todo tipo hace solo unos días, noticia que recogió Somos Malasaña.

Horas después de que viera la luz esta información, el concejal de Centro, José Fernández, negó que las imágenes publicadas por este periódico y tomadas el día anterior fueran recientes. Lo hizo después de haber enviado a los servicios de limpieza para que eliminaran los desperdicios del entorno escolar recogidos en la noticia.

Hoy martes, durante el primer día de colegio, un funcionario municipal iba indicando a los operarios por dónde tenían que pasar la manguera, tanto cerca del colegio como en los cercanos Jardines del Arquitecto Ribera.

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