Las 1000 Beatriz

Con el asesinato machista de Beatriz a manos de su pareja llega la cifra de la vergüenza: ya son 1000 las mujeres asesinadas por violencia de género.

Sin embargo, Beatriz no es, ni debe ser, un número más: era una mujer con nombre y apellidos, con su propio proyecto de vida, sus sueños y objetivos por cumplir, su pasado como camino recorrido y su futuro como camino por recorrer, ambos con derecho a pasearlos a través de una vida libre de violencias machistas y sin sometimientos por su simple condición de mujer. Y como Beatriz, las otras 1.000 mujeres anteriores. Sus hijos e hijas. Y las que no han contado para, ni tan siquiera, ser número.

Porque el número 1.000 no es un número real; es una cifra que solo computa -sin nuestro esfuerzo, además, de forma fría y meramente numérica- unos asesinatos concretos (los llevados a cabo por parejas o exparejas) en un período concreto (desde 2003 a la actualidad). Una cifra que excluye a todas las otras: "las" de otras fechas, "las" asesinadas por su condición de mujer a manos de quienes no son sus parejas o exparejas, y "las" apaleadas, violadas y humilladas que no llegaron a morir.

Pero este número, que no es Beatriz y que no es fidedigno a la violencia que sufrimos las mujeres, debe hacernos reflexionar de golpe, como los golpes que reciben ellas: que esta es una cuestión de Estado y que nadie puede ponerlo entredicho. Todavía menos, para acceder a gobiernos que tienen en sus obligaciones asegurarnos vidas dignas a quienes somos más de la mitad de la población. A las que aspiramos a ser más que una cifra. A las que aspiramos a ser más que un cuerpo y objeto.

*Cristina Cabedo Laborda, presidenta de la Comisión de políticas de género y colectivo LGTBI de las Corts, secretaria primera de las Corts. Diputada de Unides Podem

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