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El declive del modelo Alzira: la ausencia de concesiones empuja a Ribera Salud a la compra de hospitales privados

Hospital de la Ribera, en Alzira.

Carlos Navarro Castelló

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El pasado 19 de junio de 1997 se firmó el contrato de gestión de servicios públicos por concesión entre la Consellería de Sanidad de la Generalitat Valenciana y la Unión Temporal de Empresas (UTE) Ribera Salud, ahora propiedad en un 90% de Centene Corporation.

El entonces presidente Eduardo Zaplana impulsaba el primer caso en España de un hospital público de gestión privada echando mano de las cajas valencianas Bancaja y CAM, como accionistas de Ribera Salud. El PP extendió el polémico modelo a las comunidades en las que gobernaba y Esperanza Aguirre lo implantó en Madrid.

Sin embargo, pese a los supuestos ahorros para la administración y pese al supuesto mejor servicio, argumentos recurrentes de los defensores del modelo, la realidad es que no solo no se ha extendido a otras comunidades autónomas, sino que además en la Comunitat Valenciana el Gobierno de izquierdas presidido por Ximo Puig se ha marcado el objetivo de recuperar todos los departamentos de salud privatizados, uno de los principales compromisos del Pacte del Botànic firmado en 2015 por el PSPV y Compromís con el apoyo de Unides Podem, reeditado cuatro años después con los morados ya como parte del ejecutivo.

Así, en el primer mandato del Botànic fue precisamente el hospital de Alzira, el pionero del modelo concesional impulsado por el PP y Ribera Salud, el que se recuperó para la gestión pública al caducar el contrato el 1 de abril de 2018.

Lo mismo sucederá el 15 de octubre de 2021 con el hospital de Torrevieja después de que finalice la concesión de 15 años otorgada en 2003 por el PP, a pesar de los intentos de Ribera Salud por convencer al presidente Puig de prorrogar el contrato. La puesta en marcha del centro hospitalario se produjo el 16 de octubre de 2006.

No es esta la única concesión sanitaria que el Gobierno valenciano pretendía recuperar para la gestión pública a corto plazo. Sanidad anunció en abril del pasado año el inicio de los trámites necesarios para permitir el rescate del hospital de Dénia, gestionado por Marina Salud, empresa integrada por DKV y Ribera Salud, tras fracasar las negociaciones con la primera de las firmas, propietaria de un 65% de las acciones de la sociedad. Sin embargo, tras la irrupción de la pandemia, no ha habido en los últimos meses novedades al respecto. En este caso, el contrato finaliza también en 2021.

De esta forma, a la empresa valenciana propiedad de la americana Centene Corporation, que nombró recientemente como director ejecutivo europeo a Alberto de Rosa, hermano del senador valenciano del PP Fernando de Rosa, tan solo le quedaría en concesión un hospital en Elche, cuyo contrato expira en 2025.

Ante esta perspectiva y ante la ausencia de concesiones a la vista en territorio español, la compañía se ha lanzado a la compra de hospitales privados. Tanto es así, que en el último año se ha hecho con dos importantes centros gallegos.

En concreto, en diciembre del pasado año anunció la adquisición del hospital Povisa de Vigo, uno de los centros privados más importantes de España. El grupo sanitario formalizó la adquisición del 93% del accionariado, que estaba en manos del grupo Nosa Terra XXI.

Además, el pasado 10 de noviembre completó la adquisición del control del Hospital Polusa de Lugo después de que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) haya dado luz verde.

También en el extranjero han abierto mercado con la apertura en diciembre del pasado año de OB Klinika en Praga (República Checa), especializada en el tratamiento de la obesidad mórbida.

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