La credibilidad de la política y l@s polític@s

Leía estos días en prensa (no recuerdo si digital o papel) a una empresaria de relativo éxito advertir de la peligrosidad de la desconfianza ciudadana en nuestro sistema democrático, más concretamente en el poder político y el judicial. Creo que no debo tener muchas más cosas en común con ella, pero en esto estoy de acuerdo (de 1 al 10 casi el 9,5).

Y esa desconfianza en la política, que es donde yo tengo algo que decir y mucho que hacer, está basada en muchos factores. El más llamativo por lo mucho que ha sacudido nuestro sistema institucional quizá sea la corrupción, pero no es el único. Aquello de “el PSOE arrasa cuando es el PSOE” parece frase sacada de argumentario pero si lo fuera es el término más acertado para definir posturas que bien podrían resumirse en la coherencia entre lo que uno dice y lo que hace, en decir PSOE y hacer PSOE . Miren, cuando una formación política responde a las expectativas creadas, cuando cumple la palabra dada, siempre obtienen el respaldo de su electorado, fidelizan su apoyo y crecen por la inercia del respeto y la credibilidad. Y en esto es en lo que el PSOE y por supuesto también el PSPV como parte de él, lleva trabajando el último año, en ser PSOE.

Toda esta reflexión viene a razón de las primarias orgánicas (fíjense que digo orgánicas) que celebramos estas semanas en el PSOE. También en esto, en las primarias orgánicas, se trata de hacer lo que uno ha dicho que va a hacer. Porque cuando un partido aprueba normativas para posibilitar la concurrencia de candidaturas para que la militancia elija de forma directa a sus representantes, no le encuentro sentido a la interpretación torticera de enfrentamientos. La utilización incluso de lenguaje bélico revela un temor que me parece del todo inapropiado para quienes fueron participes de la aprobación de la norma, al igual que para aquellos que optaron por otras opciones pero juraron asumir la victoria de la mayoría como suya.

Las primarias son la expresión máxima de la democracia interna de mi partido, así lo entiendo yo. Celebramos unas primarias para reelegir a Pedro Sánchez SG del PSOE, a Ximo Puig SG del PSPV, y yo fui elegida SG del PSPV de la provincia. Tres procesos internos, tres elecciones primarias, varios candidatos, tres Secretari@s Generales. Y ahora toca renovar las estructuras comarcales, ¿dónde está el enfrentamiento, batalla, guerra? ¿Ejercer el derecho al voto es ir a una contienda o ejercer la democracia?

De las catorce secretarías generales que van a ser elegidas en los próximos días, no en todas se van a celebrar primarias. En algunas comarcas solo un/una militante ha oficializado su intención de capitanear la dirección comarcal en los próximos cuatro años. En otras sí. Dos, tres, y hasta cuatro compañer@s han dado un paso al frente en alguna comarca convencidos de tener la mejor propuesta para el funcionamiento del partido en sus “demarcaciones”. ¿Sabéis qué? Les honra la intención de hacer de este un partido mejor, porque quiero pensar que ese es el objetivo: enriquecimiento político del PSPV en sus estructuras comarcales, democratización, debate, propuestas, decisiones compartidas,…. y nunca batalla, enfrentamiento, discrepancia… Las primarias son la ocasión de hacer más partido, de renovar ideas, equipos, de movilización electoral y de reconexión social.

Como Secretaria General del PSPV de la Provincia de València mi obligación es facilitar la celebración de las primarias allí donde se convoquen. En ello estoy, y nunca expresar mis preferencias por una y otra opción, ni en la comarca en la que milito ni en cualquier otra. Esa es mi responsabilidad como SG, aunque obviamente tengo mis candidat@s, compañeros y compañeras a las que considero más idóneas para liderar nuestra comarcas frente a otros proyectos, aunque esto contraste con posicionamientos individuales de otr@s compañer@s que no parecen conocer el significado del término imparcialidad.

Dicho esto, volviendo a la necesidad de credibilidad en la política defendida al inicio de este artículo, he de decir que hoy volveríamos a cometer los errores del pasado si no defendiéramos la convocatoria y celebración de primarias. ¿Cómo nos va a creer la ciudadanía si a la primera ocasión que tenemos nos desdecimos de nuestras promesas?. Yo defendí que las primarias son el mejor proceso para la elección de representantes, lo sigo defendiendo y trabajaré para que se mantenga.

Hay compañer@s con los que coincidí desde el minuto uno en la defensa de muchas de las premisas que hoy forman este nuevo PSOE que elige a sus representante por primarias directas; que facilitó la presentación de candidaturas bajando el listón del tanto por ciento de avales del 20 al 3%; que se formó a partir del voto individual, libre y secreto de cada uno de nosotr@s. Ahí nos encontramos muchos pero no todos. No coincidí con quienes eligieron otras opciones pero luego asumieron (no sé si de forma firme o a regañadientes) los resultados de las mayorías, pero ahí queda. La valentía también forma parte de la credibilidad por eso sería aconsejable que cada uno defendiera ahora aquello que ha venido defendiendo en el año de transformación de nuestro partido , que cada uno defienda sus posiciones con firmeza y nunca busquen esconder su pasado y venderse como el adalid de aquello en lo que no defendieron nunca porque su credibilidad bajará a mínimos.

Y si baja la credibilidad de un militante o cargo público de nuestro partido, se reduce nuestra credibilidad como partido entre la ciudadanía. Y ese es un riesgo que no nos podemos permitir: somos socialistas para defender con valentía nuestros valores y decisiones, y eso pasa también por defender nuestro proyecto con claridad ante nuestra militancia, un proyecto formado por decisiones pasadas y propuestas futuras.

*Mercedes Caballero Hueso, secretaria general del PSPV-PSOE de la provincia de Valencia

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Publicado el
16 de enero de 2018 - 12:39 h

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