De ver a Ximo Puig en “la trama” de las élites a convertirse en su vicepresidente, el viaje de ida y vuelta de Héctor Illueca

Héctor Illueca acompañado por Pilar Lima, en el centro de la imagen, y por la consellera Rosa Pérez Garijo.

Héctor Illueca (Valencia, 1975) prepara las maletas para volver a su ciudad natal e incorporarse como vicepresidente segundo del Gobierno valenciano tras la sonada salida de Rubén Martínez Dalmau por las insuperables diferencias con la secretaria general de Podem, Pilar Lima. La ministra Yolanda Díaz pierde así a un director general de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social muy preparado para el puesto (ha sido inspector sobre el terreno durante 15 años y profesor de la materia en la Universitat de València) y que aterriza en el Ejecutivo autonómico del Pacte del Botànic con la misión de encargarse del departamento de vivienda.

Valencia es la tercera mayor urbe de España pero aun así sigue siendo una ciudad pequeña en términos políticos. Illueca se incorpora este jueves a un gobierno con viejos conocidos de militancia. La vicepresidenta Mónica Oltra, de Compromís, y la consellera de Transparencia, Rosa Pérez Garijo, de Esquerra Unida, una formación integrada en el grupo parlamentario de Unides Podem en el Parlamento autonómico, fueron sus camaradas de militancia en la Juventud Comunista en la difícil década de 1990.

Los tres dieron allí sus primeros pasos en la política, también en Esquerra Unida del País Valencià, sin imaginar ni en sus sueños más húmedos que tres décadas después acabarían pilotando la Generalitat Valenciana en el marco de un acuerdo tripartito. Oltra, Pérez Garijo e Illueca también coincidieron en el Bloc d'Estudiants Agermanats (BEA) mientras estudiaban Derecho.

Doctorado con una tesis sobre "Descentralización productiva y prevención de riesgos laborales en las obras de construcción", Héctor Illueca abandonó una temporada la militancia activa para preparar las oposiciones a inspector de trabajo. Así, estuvo destinado en Girona entre 2004 y 2009 y posteriormente en Castellón hasta 2019, cuando se incorporó como número uno de la lista por Valencia de Unidas Podemos al Congreso de los Diputados. "Tiene un perfil intachable en la inspección, un buen compañero y una persona currante y seria", recuerda una inspectora. 

Su adscripción al Frente Cívico, un ente liderado por Julio Anguita y Manolo Monereo, trabó una conexión directa entre Illueca y el entonces líder de Podemos, Pablo Iglesias. De aquella época data una entrevista en Otra Vuelta de Tuerka, el programa de Pablo Iglesias, en la que Illueca apretaba al presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, que ahora será su nuevo jefe.

Preguntado por Iglesias sobre la valoración del Pacto del Botànic, en las postrimerías de una legislatura en la que Podem se limitaba a dar apoyo parlamentario al Ejecutivo autonómico, Illueca deslizó que Puig formaba parte, nada más y nada menos que de "la trama", la expresión que usaba la formación morada en sustitución del concepto de "casta" y que, finalmente, tuvo escaso recorrido.  

"No es fácil calificar la situación de la Comunitat Valenciana, creo que hay una cierta ambigüedad difícil de definir", explicaba Illueca. El presidente con quien se sentará cada viernes en las reuniones del Consell fue, recuerda Illueca, "uno de los instrumentos fundamentales para defenestrar a Pedro Sánchez en su partido". "Hablabas hace un momento de la trama, bueno, pues eso es precisamente la trama. Allí está metida la clase política, el poder mediático, el poder económico y el presidente de la Generalitat ha exhibido sin pudor su lealtad a este núcleo de intereses", abundaba. 

Illueca, eso sí, también aludía al papel a la izquierda del PSPV-PSOE de Compromís y de Podem: "Eso lo que define es una situación ambigua", aseveraba. "En la dicotomía entre ruptura y restauración que atraviesa la política española ahora mismo, ¿cómo calificas al Gobierno valenciano?", se pregunta. La respuesta "es difícil, es una situación ambigua, yo creo que se va a definir", contesta Illueca.

La definición de la situación llegó tras las elecciones autonómicas adelantadas en 2019 por Ximo Puig, en una estrategia arriesgada, bien jugada y que le costó más de un disgusto con sus socios de Compromís. Podem entró en el Gobierno autonómico y se hizo con una vicepresidencia, además de la cartera de vivienda, mientras que Esquerra Unida se quedó la conselleria dedicada al negociado de la transparencia y la memoria histórica.

Casi tres años después, la figura institucional de Podem en el gobierno vuelve a su puesto de profesor en la Universitat de València harto de las presiones y ataduras que desde el poder orgánico de la formación morada ejerce Pilar Lima (quien, por cierto, también dijo poco después de aquella entrevista en La Tuerka que Ximo Puig era "partícipe" de "la trama").  

La anécdota, más allá de la incomodidad en el presente (un cargo público es dueño y esclavo de sus palabras), ilustra a la perfección el delicado papel de Podem en la coalición valenciana de gobierno. Con un espacio a la izquierda de los socialistas en disputa con Compromís y unos interminables enfrentamientos internos, la formación morada afronta una nueva etapa en el ecuador de la legislatura, sufriendo las trabas propias del ejercicio del poder y con la vista puesta en unas próximas elecciones en las que sobrevuela la posibilidad de que el Pacto del Botànic pase a la historia y el PP retome el poder acompañado en su flanco (extremo) derecho por Vox.  

Ximo Puig estaba en una situación muy cómoda con el vicepresidente Rubén Martínez Dalmau. Un dirigente socialista bromeaba la semana pasada, en plena crisis por su inesperada salida, con el tono institucional de Martínez Dalmau y su seriedad respecto a Puig, un hombre más bien llano. Y el presidente, sobre todo, estaba cómodo con Martínez Dalmau en comparación con la vicepresidenta primera, Mónica Oltra, con quien se las ha visto de todos los colores. Tras los encontronazos por el adelanto electoral y la batalla en los últimos presupuestos, Oltra y Puig mantienen vigente una suerte de proceso de paz en el que la crisis de Podem ha sido un episodio inesperado y no deseado.

¿Cómo será a partir de ahora la convivencia entre los socios? Pilar Lima aseguró la semana pasada que la dicotomía es "Botànic o barbarie" en referencia a la posibilidad, remota pero plausible, de un gobierno a la andaluza entre el PP de Carlos Mazón y Vox. Illueca forma parte del sector limista, una corriente que ostenta el poder orgánico gracias al aval de Pablo Iglesias, antes de la caída del pablismo, pero que carece de potencia de fuego real y se mantiene en minoría en el grupo parlamentario del que es portavoz.

En esta tesitura, Illueca aterriza en la vicepresidencia este jueves. Allí podrá descubrir de qué va de verdad "la trama" del poder autonómico.

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