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La ONG Corazón y Manos, un proyecto altruista atípico que ha ayudado a 6.000 personas en tres años

Una voluntaria de Corazón y Manos.

E. García

Imagínate que te pasas cinco años yendo a un especialista médico tras otro buscando un diagnóstico para una compleja sintomatología, y que cada uno te dice que tienes una enfermedad diferente. Síndromes con tratamientos muy complejos para los que han de realizar algunas intervenciones (con poco éxito) y que provocan en tu salud un agravamiento general. Imagínate que, por fin, en Málaga, encuentras un centro donde, tras una costosa intervención, las cosas empiezan a mejorar, pero ello te supone tener que desplazarte a Málaga constantemente durante los próximos 2 años y no te puedes permitir el coste de tantos viajes de larga distancia. 

¿A quién acudes? Pues a la Asociación Corazón y Manos acudió Noelia, que prefiere no revelar su apellido, a quien le ocurrió todo ese periplo realmente, y la organización, que nace por iniciativa de un grupo de trabajadores de Clece, con el objeto de prestar ayuda a otros compañeros en situación delicada o pertenecientes a colectivos desfavorecidos, decidió poner su granito de arena para que esos viajes desde Valladolid a Málaga no supusieran una carga añadida a su ya delicada situación económica.

Corazón y manos es un proyecto atípico, una ONG dentro de la empresa Clece, que evoluciona abriéndose a las necesidades externas, más allá de los propios compañeros. En sus tres años de existencia, cuenta ya con más de 6.000 beneficiarios, de hecho, durante la pandemia, recogieron 60.000 kilos de alimentos y 18.411 kilos de ropa para los más necesitados y, en este primer trimestre de 2021, la organización ya ha logrado insertar laboralmente a 20 personas en situación extrema y atendido jurídicamente más de 50 beneficiarios.

Proyectos imprescindibles

En ese sentido, es muy importante el proyecto de Asesoría Jurídica gratuita que, mediante acuerdos con universidades, atiende a un gran número de personas que presentan dificultades significativas para realizar trámites esenciales. Un servicio en el que, según su director, Ángel Álvarez Álvarez, se asesora en asuntos tan variados como la tramitación de “documentación, reclamaciones, testamentos y herencias, solicitudes administrativas, multas, fiscalidad, separaciones, divorcios, relaciones de pareja, menores, compraventa de vivienda, alquileres, impuestos, deudas, contratos y suministros”.

Hay situaciones de diverso tipo: desde casos curiosos como el de un coche a nombre de un menor que, lógicamente, no puede conducir, pero al que, ahora mayor de edad, le llega un embargo por impago de multas; hasta el dramático caso de una mujer víctima de violencia de género con la que los voluntarios de Corazón y Manos se volcaron acompañándola personalmente al Servicio de Orientación Jurídica Gratuita (SOJG); o el llamativo caso de una persona cuya nacionalidad documental no tiene nada que ver con la real.  

El proyecto de Inserción Laboral nacido en 2021 es el más novedoso y, probablemente, ahora mismo, el más necesario, porque todos los agentes implicados en Corazón y Manos trabajan a diario atendiendo a  personas en situación de vulnerabilidad que buscan empleo. Para ello, trabajan con entidades del tercer sector, servicios sociales, ayuntamientos e instituciones públicas y privadas. El director explica: “estamos en contacto con ellos para que nos deriven casos muy extremos donde un trabajo puede significar la supervivencia de una familia”.

Son muchos los casos en los que hacen todo lo posible por ayudar: víctimas de violencia de género que necesitan incorporarse al mercado laboral, personas que tienen que salir de su país bajo amenaza de muerte y pedir asilo, españoles que han tenido una vida muy dura y pocas o ninguna oportunidad, jóvenes tutelados que, cuando cumplen la mayoría de edad, se encuentran con un panorama muy complicado y con una deficiente formación; o personas de mediana edad que tienen que soportar unas cargas familiares muy importantes, que se encuentran fuera del mercado laboral desde hace tiempo y que están viviendo una situación extrema.

Por su parte, los proyectos de Emergencia Social son proyectos con nombre y apellidos que responden a casos concretos y a los que se les da una solución a medida, como el de las personas que alquilaron un piso amueblado a un particular sin saber que era propiedad de un banco y el supuesto propietario retiró todos los muebles, o las que se quedan sin hogar por un desahucio o un incendio, y la ONG consigue que no duerman en el suelo ni en la calle gracias a su intermediación con empresas colaboradoras. 

Por ejemplo, en el caso de la familia que se quedó sin muebles, facilitó mucho la tarea la Fundación Valora, experta en donación y recepción de excedentes de material; pero, sobre todo, varios compañeros de Clece y de Integra recogieron el material de Pikolin, lo trasladaron y lo montaron en casa de la familia afectada haciendo voluntariamente un gran trabajo en equipo. 

Otro apoyo fundamental fue el de la paciente de coronavirus que tuvo que volver a aprender a hablar, pues Joan Manel Pedros, jefe de servicio de Clece, detectó que la empleada estaba llevando a cabo la recuperación sola en casa mediante vídeos de Youtube y alertó a Corazón y Manos, donde, con la ayuda de Montserrat Pares, delegada social de Clece en Cataluña y aliada imprescindible de la asociación para la realización de este tipo de actuaciones, consiguieron que Toni Ruiz, fisioterapeuta de Accent Social, la hiciera avanzar con sus sesiones de refuerzo.

¿Cómo logran ayudar a tanta gente? 

Pues porque, en Corazón y Manos, tienen la suerte de poder destinar todos, absolutamente todos los fondos, a mejorar las condiciones de vida de los demás,  mientras que la mayoría de ONG, fundaciones y asociaciones tienen que hacer frente a gastos de estructura, salarios, seguros, administración, instalaciones, equipos materiales, soporte, mantenimiento y una gran variedad de gastos necesarios para el desarrollo de su actividad. 

Lo único que necesitan es el apoyo de la ciudadanía, algo tan sencillo como seguir a Corazón y manos en Facebook. Su director aclara: “evidentemente, necesitamos fondos para poder desarrollar nuestros proyectos con personas en situación vulnerable, pero entendemos que primero deben conocernos”. Y luego, quienes queden convencidos, pueden utilizar el Bizum 02257 para hacer aportaciones puntuales. De lo que no hay duda es de que, en Corazón y Manos, cada céntimo se destina íntegramente a ayudar a personas provenientes de colectivos socialmente vulnerables y con escasos recursos económicos.

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