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Medidas de seguridad, información y comunicación con las familias: las claves del nuevo curso en las escuelas infantiles

Alumnos trabajando en el huerto en una escuela infantil de Clece.

E. García

“A nivel general, tenemos muchísima inquietud, bastante respeto y miedo ante la situación, y encima con niños pequeños es complicado contar con todas las garantías aunque haya buenos protocolos para intentar minimizar el impacto del virus”. Así expresa la desazón de muchos padres Pablo Salazar, progenitor de un bebé de 14 meses de la Escuela Infantil “Mafalda y Guille” en Valladolid. 

No obstante, reconoce que en su centro, dentro de lo que cabe, están tranquilos por la gestión que hacen los profesionales de Clece: “creo que sí que se han tomado bastantes protocolos y medidas por su parte y que cuentan con un gran equipo educativo que trabaja con transparencia”. Lo cual afirma que les genera bastante confianza a él y a su pareja en que “van a hacer todo lo que esté en su mano ante cualquier resquicio o circunstancia”.

En efecto, y para empezar, Clece ha dotado de tabletas y móviles a su profesorado para priorizar la comunicación con los padres por teléfono o correo electrónico, pero ha instalado mamparas de separación para el trato con aquellas familias que no puedan comunicarse telemáticamente. 

Esto  facilita el contacto permanente, ya que los familiares son indispensables en la detección temprana de infecciones y tienen la responsabilidad de vigilar a sus hijos y no enviarles a la escuela en caso de observar algún síntoma o de convivir con alguna persona infectada. 

Las medidas de seguridad para los trabajadores

En todas las escuelas infantiles de Clece es obligatorio trabajar con mascarilla en todo momento y utilizar los guantes de nitrilo especiales para la protección durante los cambios de pañales, retirada o limpieza de secreciones y desinfección de cambiadores. Para hacerlo factible, se ha dotado a los centros y a todo el personal de la formación específica y de los materiales necesarios para cumplir todas las medidas “como termómetros láser, mascarillas FFP2, pantallas faciales, gafas protectoras, guantes o uniformes diarios para todos los profesionales”, enumera Ana Madrigal, jefe de servicio de escuelas infantiles de Clece en Madrid.

Lo que es más, a fin de asegurar el suministro de EPIs, Clece ha adquirido una máquina para  la fabricación de mascarillas, unas 55.000 unidades quirúrgicas al día, lo cual permite cambiarlas cada cuatro horas tanto a las tutoras de aula como las auxiliares de apoyo. Además, disponen de mascarillas FFP2 para el personal vulnerable que pueda estar en contacto con posibles casos sospechosos. La directora de la Escuela Infantil Gloria Fuertes en Mijas, Alicia Castillo, agrega que, para la hora de la comida, “cuentan con una bata específica de comedor y unas pantallas anti salpicaduras (no son EPIs, pero sí medios extras que usamos para extremar la  higiene)”. 

En cada uno de estos se ha designado un/a coordinador/a covid que se asegura de que se realizan PCR mensuales a todos los trabajadores y se realizan mediciones de temperatura corporal de forma que no se permita la entrada a la escuela si la persona tiene fiebre (37,3 ºC en adultos). 

Limpieza y desinfección

Por supuesto, no faltan dispensadores con solución hidroalcohólica o desinfectante con actividad virucida en todas las zonas, desde la recepción hasta los baños y la cocina. Respecto al personal de cocina, Ana Madrigal saca a colación que “ha recibido formación específica previa a la incorporación de los alumnos/as”, tanto por parte del departamento de seguridad alimentaria de la empresa en lo que a elaboración de la comida se refiere, como por parte del departamento de calidad en lo que atañe a los nuevos procedimientos de limpieza.

En este sentido, las medidas que ha adoptado Clece para mejorar la limpieza más allá de las exigencias de las administraciones pasan por duplicar el personal de limpieza de cada centro y tener a dos personas en ruta siempre disponibles para sustituciones con el objetivo de garantizar que la limpieza diaria es exhaustiva y minuciosa. Con idéntico propósito están aplicando tecnologías como ozono, luz ultravioleta y mopas preimpregnadas para evitar las contaminaciones cruzadas entre clases.

A juicio de Madrigal, seguir este protocolo supone más trabajo y esfuerzo por parte de todo el personal que compone una escuela y, por supuesto, más recursos materiales y humanos, “pero ha quedado demostrado que la limpieza y la desinfección exhaustivas son la manera más efectiva de prevenir el contagio y la propagación del virus”.

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Publicado el
17 de septiembre de 2020 - 06:59 h

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