La diversidad en una plantilla como factor enriquecedor en las empresas

Varias mujeres caminando en la ciudad de Melilla.

E. García

Cuando una gran empresa es de ámbito multilocal, es decir, está presente en numerosas localidades del territorio español, emplea a un gran número de trabajadores y aplica una política de empleo inclusiva, puede beneficiarse de una plantilla más diversa. 

Y es lo que ocurre en Clece, que aglutina una gran diversidad de nacionalidades, culturas, etnias, edades y personas procedentes de colectivos vulnerables porque consideran que esto contribuye a enriquecer la compañía en muchos aspectos.

A 30 de noviembre de 2021, la empresa de servicios contaba con trabajadores procedentes de más de 90 países. Respecto a la distribución geográfica entre todas las provincias de España, la mayor concentración de trabajadores se da en Madrid, seguida de Barcelona y Málaga. Por el contrario, donde se encuentra menor número de trabajadores es en Cuenca, seguida de Teruel y Albacete. 

Y, entre todos ellos, casi el 12% de la plantilla de Clece pertenece a colectivos vulnerables: víctimas de violencia de género, personas con discapacidad o en riesgo de exclusión social, entre otras. 

La delegación de Melilla y Ceuta, un ejemplo a seguir

Concretamente, la Delegación de Melilla, cuyo jefe de grupo es el ingeniero de caminos Miguel Calvente Ayora, “abarca las dos ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, con más de 80.000 habitantes cada una de las ciudades, de los que emplea en total a unas 1.100 personas entre ambas ciudades. El 3% de la población activa de Melilla trabaja en Clece o en alguna de las empresas del grupo”, describe Calvente. 

Asimismo, acerca de su personal especifica: “Un 6% de los empleados tienen alguna discapacidad. Mientras que otro 2% se reparte entre otros tipos de vulnerabilidad, con una especial atención a las víctimas de la violencia de género”.

Ahora bien, Calvente, más allá de esa diversidad, puntualiza: “Por lo que brilla la plantilla de nuestra delegación es porque, como en las propias ciudades, convivimos cuatro culturas: la musulmana y la cristiana y, en menor medida, la judía y la hindú”.

Aproximadamente, calcula que “la mitad es de origen bereber y profesa la religión musulmana, mientras que la otra mitad es europeo-cristiana. Y prestan servicios públicos como limpieza, ayuda a domicilio, jardinería, seguridad, restauración y servicios educativos”. 

Es decir, personal que trabaja en centros de día y residencias de mayores, en limpieza, en ayuda a domicilio, en escuelas infantiles como maestros, técnicos de educación infantil y psicólogos; o bien jardineros, auxiliares de servicios, vigilantes de seguridad, cocineros o ayudantes de cocina.

El jefe de grupo asegura que la convivencia entre culturas es natural, forma parte de la vida de ambas ciudades, donde las costumbres de cada uno se consideran del ámbito privado de cada persona. Desde el punto de vista organizativo argumenta que es positivo: “Al estar dividida la plantilla entre esas dos culturas principales, nos resulta más fácil organizar los descansos y festivos, se ponen de acuerdo entre ellos y se lo transmiten a su jefe y nosotros facilitamos que esto se cumpla y todo el mundo pueda disfrutar de sus festivos”. 

Desde el primer trabajo hasta una segunda oportunidad laboral

Al ofrecer empleo en las ciudades colindantes con Marruecos, es habitual que se encuentren con casos de menores no acompañados como el de “un chico que entró cuando era un niño de forma irregular en Melilla, estando en el centro de acogida se formó en la Escuela de Hostelería y, cuando cumplió la mayoría de edad, comenzó a trabajar en la restauración de la residencia de mayores de Clece”. Y lo mejor es que ahora, a la vez que desempeña una ocupación, estudia Trabajo Social en la universidad.

Calvente cuenta también la historia de “una mujer de origen magrebí que, tras muchos años en Melilla, con un permiso de residencia que estaba a punto de caducar, necesitaba un empleo para poder renovarlo. Por lo que le ofrecimos un trabajo y la mujer está encantada”. Todos los contratados reciben una formación inicial antes de comenzar el trabajo y luego formaciones continuas a lo largo de su vida laboral. 

Con respecto a los puestos que requieren formación adicional, hay una mujer de origen judío en el departamento de Recursos Humanos, una mujer hindú que es trabajadora social y ha  realizado funciones como coordinadora en el Servicio de Ayuda a Domicilio y que en la actualidad trabaja en uno de los centros socioeducativos de la Ciudad Autónoma de Melilla. Y, por último, destaca una mujer que profesa la religión musulmana como responsable del Departamento de Administración y Contabilidad de dicha ciudad. 

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