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La asociación Corazón y Manos apoya a víctimas de violencia de género

Dos mujeres.

Corazón y Manos es una asociación sin ánimo de lucro fundada en 2017 a partir del compromiso social de un grupo de trabajadores de la empresa Clece para ayudar a compañeras y compañeros que atravesaban situaciones de vulnerabilidad.

Actualmente, en Corazón y Manos trabajan en tres frentes: inserción laboral, ayudas a vivienda y ayudas para casos de emergencia social. En 2021, fueron declarados de Utilidad Pública por el Ministerio del Interior. 

Manuel Marín, coordinador de Corazón y Manos, detalla cómo funciona la asociación: "Nos centramos en ayudar a dos colectivos: personas de la comunidad Clece, conformada por empleados y empleadas de la empresa de servicios integrales y sus familiares. Y un segundo colectivo conformado por personas ajenas a Clece, especialmente aquellas que se encuentran en exclusión social por su gran dificultad para encontrar un empleo”.

Prioridad a las víctimas de violencia de género

Dentro de estos casos, uno de los colectivos con los que más trabajan son las mujeres Víctimas de Violencia de Género. Marín detalla: "Este año hemos ayudado a 28 mujeres víctimas de violencia de género a obtener un empleo para que puedan recuperar su autonomía". 

Añade que la mayoría de estos casos requieren intervenciones de carácter global por lo que se las ha ayudado tanto a encontrar empleo, como a solucionar temas de vivienda o de asesoramiento legal. "Cabe destacar que muchas de estas mujeres tienen hijos menores que dependen de ellas, por lo que, con estas intervenciones, hemos ayudado a salir de situaciones muy difíciles a más de 70 personas", afirma Marín.

La detección, el primer paso

La detección de casos es el primer eslabón de la cadena de ayuda. Cuando la necesidad es externa a la comunidad Clece, suele llegar de las asociaciones y entidades públicas con las que trabaja Corazón y Manos.

Según Marín: “En Corazón y Manos hemos habilitado teléfono y buzones en la web y RRSS para recoger las peticiones de ayuda de todo tipo de personas necesitadas, aunque la principal vía de entrada de casos son las entidades con las que tenemos firmado un convenio de colaboración. Estas solicitan ayuda para personas a las que, sin el empujón adicional de Corazón y Manos, les resultaría muy difícil incorporarse al mercado laboral”. 

Cuando el asunto afecta a una persona del entorno Clece, el caso suele llegar a la asociación derivado por los propios compañeros de la trabajadora o trabajador que quiere solicitar ayuda, o por la Unidad de Apoyo de la empresa.

Las Unidades de Apoyo, detectoras de casos 

Santiago Sánchez-Seco es uno de los técnicos de la Unidad de Apoyo de la zona centro. Se dedica, con plena disposición, a acompañar, gestionar, ayudar a adaptarse y a salir adelante a personas de colectivos vulnerables como las víctimas a las que Clece ha ofrecido un empleo. 

“Intervenimos en todo tipo de asuntos laborales como adaptación del puesto de trabajo, cambios de jornadas, intermediación de conflictos…, pero los casos ajenos al ámbito laboral, los derivamos a la asociación, ya que Corazón y Manos es capaz de atender las necesidades que la empresa no puede ni debe cubrir”. 

Los delegados sociales, un equipo fundamental 

La compañía tiene desplegados, por toda la empresa, equipos de delegados sociales. Estos empleados se dedican a fomentar la inserción laboral de colectivos socialmente desfavorecidos, vulnerables y en riesgo de exclusión, además de sensibilizar en la realidad de estos colectivos. 

Todos los delegados son voluntarios de Corazón y Manos y se encargan tanto de trasladar los casos detectados en su zona al comité de la asociación, como a coordinar sobre el terreno las acciones dirigidas a solucionar cada caso.

Un  precioso ejemplo de solidaridad entre compañeros

Uno de los casos que más ha marcado a Laura Cantero, delegada social de Clece en el área noroeste “es el traslado de una familia por una violencia sobrevenida. Tanto nuestra compañera como sus hijos estuvieron en grave peligro y la compañía tramitó su traslado. Vivieron, en un primer momento, en una casa de acogida. Posteriormente, al pasar a vivir en piso alquilado, se encontraron con la necesidad de amueblar completamente el domicilio. Desde Corazón y Manos se dirigió una campaña de donaciones para obtener todo el mobiliario que completó la propia asociación. Gracias a la solidaridad de los compañeros y al trabajo de la asociación, nuestra compañera puede vivir hoy con sus hijos de una forma digna. Esa es la verdadera función de Corazón y Manos”. 

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